
Si hoy estás evaluando emprender en logística o última milla, el Mundial 2026 probablemente ya está en tu radar.
Y con razón. Pocas veces se combinan tantos factores al mismo tiempo: incremento en consumo, concentración de movilidad, presión urbana y millones de transacciones ocurriendo en ventanas de tiempo muy específicas.
En primera instancia, todo apunta a una gran oportunidad. Y lo es. Pero hay una diferencia importante que vale la pena entender desde el inicio: en última milla, la oportunidad no está en entrar, sino en sostener la operación cuando el sistema está bajo presión.
Primero, debemos entender que en esta materia México no parte de cero. Hoy ya es uno de los mercados de comercio electrónico más relevantes de la región.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), las ventas online representan el 17.7 % del mercado total en México. Esto significa que, incluso sin un Mundial en desarrollo, la última milla ya opera bajo presión estructural.
Lo que cambia en 2026 no es que aparezca la demanda, sino que se intensifica y se concentra.
Y ahí es donde muchos emprendedores enfrentan su primer reto.
Aquí es donde la conversación emprendedora necesita matices. Sí, el contexto es favorable y hay espacio para nuevos jugadores. Pero la barrera real no es captar pedidos, sino cumplirlos con consistencia.
Estudios han documentado que la última milla puede representar hasta el 53% del costo total de entrega, especialmente en entornos urbanos complejos. Esto explica por qué empresas globales llevan años invirtiendo en optimización, ruteo inteligente y visibilidad operativa.
Si estás considerando emprender en este sector este año, el enfoque no debería ser solo aprovechar la oportunidad, sino operar con criterio desde el primer día.
Los usuarios no están dispuestos a esperar; esto no es una novedad. Desde hace años, la inmediatez es la clave.
Esto significa que, durante el Mundial, no solo habrá más demanda: habrá menos tolerancia al error.
El Mundial 2026 sí representa una gran oportunidad para emprender en última milla. Pero también será un entorno que exigirá más que nunca en términos de precisión operativa, control de tiempos, capacidad de respuesta y resiliencia ante picos de demanda.
En la práctica, funcionará como un filtro. Va a evidenciar qué emprendedores entienden su operación, conocen sus límites y pueden escalar sin perder calidad. Y también va a exponer a quienes crecieron sin planeación y carecen de visibilidad operativa sobre este sector.
Si tuviera que resumirlo en una idea, sería esta: el Mundial no va a premiar la intención emprendedora; va a premiar la capacidad de ejecución. Las franquicias se posicionan como opciones estratégicas que permiten incorporarse a un mercado dinámico, para 2026 y los años próximos, con un respaldo sólido en materia de experiencia y capacidad operativa.
La oportunidad está ahí. Es real, es relevante y puede ser transformadora. Pero será para quienes entiendan que, en última milla, participar es solo el inicio. Cumplir, en un entorno de alta exigencia, es lo que realmente define el negocio.

