
La movilidad urbana está a punto de dar un salto histórico: Uber confirmó que sus taxis voladores eléctricos estarán disponibles para pasajeros en 2026, empezando en la ciudad de Dubái. Este anuncio marca uno de los hitos más ambiciosos en transporte civil de la última década, impulsando la integración entre tecnología, sostenibilidad y soluciones al tráfico urbano, con una propuesta que podría transformar para siempre la manera en la que nos desplazamos en las grandes metrópolis.
Después de años de investigación e inversiones en tecnologías de movilidad aérea avanzada, Uber confirmó oficialmente que sus taxis voladores —bautizados como Uber Air— están listos para iniciar operaciones en 2026. La primera ciudad en verlos en acción será Dubái, donde ya se han realizado vuelos de prueba exitosos y se ha trabajado en la integración con la app de Uber para permitir su reservación tal como se hace con un coche convencional.
Este anuncio representa la traducción de décadas de visión futurista —como la de autos voladores que despegan verticalmente— en un despliegue piloto que, de cumplirse las certificaciones regulatorias, podría expandirse a otras metrópolis globales en los próximos años.
Los taxis voladores que Uber integrará no son aeronaves convencionales. Utilizan tecnología eVTOL (Electric Vertical Take-Off and Landing), que les permite despegar y aterrizar verticalmente, como un helicóptero, pero con beneficios significativos: son eléctricos, más silenciosos y sin emisiones directas.
El diseño eVTOL combina las ventajas de un helicóptero con la eficiencia de un avión. Aeronaves como las de Joby Aviation, que colabora con Uber en este proyecto, están pensadas para transportar hasta cuatro pasajeros con pilotos a bordo en fases iniciales de operación, aunque con miras de futuro hacia vuelos más autónomos.
Esta tecnología no solo apunta a reducir los tiempos de traslado dentro de la ciudad, también a disminuir la congestión terrestre, ofreciendo una alternativa de transporte más rápida y eficiente.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es que los vuelos podrán reservarse desde la app de Uber, como si se tratara de un servicio tradicional de taxi terrestre. El usuario abrirá la aplicación, seleccionará la opción de taxi volador y recibirá instrucciones integradas, incluyendo traslados terrestres hasta los vertipuertos (espacios diseñados para despegues y aterrizajes verticales).
La experiencia está pensada para ser fluida: desde el Uber Black que lleve al pasajero al vertipuerto, hasta el vuelo en eVTOL y el traslado terrestre final desde el punto de llegada.
La intención de Uber es que todo el proceso funcione de forma integrada y sin complicaciones, replicando la experiencia de pedir un viaje tradicional pero ahora en las alturas.
Aunque la expectativa es alta, la llegada de los taxis voladores también enfrenta retos significativos. Las aeronaves eVTOL deben recibir certificaciones de seguridad de las autoridades aeronáuticas, como la FAA en Estados Unidos o entidades equivalentes en otros países. Estos procesos son rigurosos y pueden extenderse en el tiempo dependiendo de la jurisdicción.
Además, la infraestructura necesaria —vertipuertos urbanos con capacidad de operación seguro— deberá desarrollarse y adaptarse en cada ciudad que quiera implementar estos servicios. La integración urbana de este tipo de infraestructura es un reto urbano y de planificación, más allá del desarrollo tecnológico en sí.
Pese a ello, el mercado global de movilidad aérea urbana sigue avanzando con fuerza. Iniciativas similares se están preparando para otras grandes ciudades y eventos internacionales, como los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde se prevé que Uber también ofrezca vuelos aéreos bajo demanda.

