
En plena era del contenido efímero y la cultura meme, una nueva tendencia ha irrumpido con fuerza en redes sociales: los “therians”. Desde videos de jóvenes moviéndose como animales hasta comunidades que se identifican con especies no humanas, este fenómeno ha invadido plataformas como TikTok e Instagram, generando curiosidad, debates y —para sorpresa de muchos— oportunidades para que las marcas capitalicen este ruido digital con estrategias humorísticas y virales.
En las últimas semanas, miles de usuarios en redes sociales han compartido contenido mostrando comportamientos inspirados en animales: desde desplazarse a cuatro patas hasta usar accesorios que emulan orejas o colas.
Este fenómeno, identificado como la cultura therian, no es meramente un disfraz, sino una forma de autoexpresión en la que algunos usuarios sienten una profunda conexión emocional o espiritual con un animal específico.
Originalmente, el término proviene de “therianthropy”, una palabra con raíces griegas que describe la identificación entre humano y bestia. Aunque estos conceptos existían en foros online desde los años 90, la viralización reciente se debe al auge de plataformas como TikTok, en donde etiquetados como #TherianChallenge acumulan millones de reproducciones.
Es común que aquellos que no conocen el fenómeno confundan a los therians con los furros (furries), pero existen diferencias claras. Mientras que los furros forman parte de una subcultura basada en la creatividad, el arte y la creación de personajes antropomórficos (fursonas) como un hobby, los therians viven su conexión con una identidad animal de forma más personal e interna.
Los furros suelen participar en convenciones, arte y disfraces elaborados, mientras que los therians pueden manifestar comportamientos y sentimientos asociados a su “teriotipo” sin necesidad de un disfraz complejo. Esa distinción ha generado debates tanto entre comunidades digitales como entre expertos en cultura juvenil.
El auge de los therians responde en parte a cómo las redes sociales facilitan la difusión de subculturas únicas. Videos, reels y publicaciones bajo hashtags relacionados han creado una narrativa vibrante que invita a observar, imitar e incluso participar en la tendencia. Para muchos jóvenes, esta forma de identidad o performance ofrece sentido de pertenencia y comunidad en un entorno digital competitivo.
Aunque algunos expertos advierten posibles implicaciones sobre la salud mental en casos extremos, otras posturas consideran que este tipo de expresiones pueden ser reflexiones de búsqueda identitaria propia de generaciones conectadas digitalmente.
La cultura meme y las tendencias virales han demostrado ser herramientas estratégicas para marcas que desean conectar con audiencias jóvenes en plataformas sociales. El “meme marketing” se basa en usar contenido humorístico o culturalmente relevante para hacer que una marca se sienta actual, cercana y, sobre todo, conversacional.
Aunque no hay un registro exhaustivo de todas las campañas que han capitalizado directamente la moda therian, ya hay evidencia de marcas creando contenido humorístico asociado al fenómeno. Por ejemplo, en redes sociales circula una publicación —relacionada con la marca de preservativos Condones Prudence— que juega con la temática: “Táchame de therian pero te quiero dar de perrito”, generando conversación y risas entre usuarios digitales.
Estrategias como esta encajan dentro de lo que el marketing moderno denomina “viral branding”: contenido que se siente espontáneo y natural dentro de la cultura meme, en lugar de un anuncio tradicional, lo que aumenta su capacidad de ser compartido sin costo publicitario directo.
Si bien adoptar tendencias como los therians puede generar altos niveles de interacción, también implica riesgos. Un mal uso o malinterpretación del fenómeno puede percibirse como oportunismo o insensibilidad cultural. El equilibrio entre participar en la conversación digital y mantener la coherencia de marca es clave para evitar reacciones adversas.
Por otro lado, una campaña que utilice humor contextual con respeto cultural puede transformar a una marca en un referente de creatividad y actualidad digital —un activo valioso en la era de la cultura participativa.



