
Tesla obtuvo la aprobación de sus accionistas para un nuevo y gigantesco paquete de compensación para Elon Musk, atado a metas operativas y de valor de mercado sin precedentes que apuntan a transformar a la compañía en un titán de la inteligencia artificial y la robótica.
El esquema —respaldado el 6 de noviembre de 2025— permite a Musk votar sus propias acciones bajo las reglas de Texas y contempla hitos como poner en operación un millón de robotaxis y entregar un millón de robots humanoides, además de disparar el valor bursátil hasta niveles de varios billones de dólares (trillions, en inglés).
Si alcanza la mayor parte de estos objetivos, analistas estiman que podría encaminarse a ser el primer billonario del mundo en el sistema numérico corto, gracias a la revalorización combinada de Tesla y sus otras empresas.
El 6 de noviembre de 2025, los accionistas de Tesla aprobaron un nuevo plan de compensación para Elon Musk, presentado en la convocatoria de 2025. Este “2025 CEO Performance Award” paga exclusivamente si se cumplen metas extraordinarias en operación y valor de mercado durante la próxima década. El proxy de Tesla detalla que el paquete incluye tramos de acciones restringidas cuyo valor máximo sólo se desbloquea si la empresa crea casi 7.5 billones de dólares en valor adicional para los accionistas.
El documento enviado a la SEC especifica hitos operativos “más aspiracionales” que los de 2018, entre ellos: 1 millón de robotaxis en operación comercial y 1 millón de robots (AI Bots) entregados, además de umbrales de EBITDA ajustado hasta 28 veces por encima del techo del plan 2018.
Es decir, Musk sólo cobra si Tesla ejecuta una hoja de ruta masiva en autonomía, software y robótica.
Previo a la votación, Reuters reportó que el tablero de Tesla vinculó los pagos máximos a que la capitalización de mercado escale a 8.5 billones de dólares (en sistema corto), lo que implicaría multiplicar varias veces el valor actual. Incluso si Musk no alcanzara todos los objetivos, el diseño contempla pagos parciales de decenas de miles de millones en caso de cumplimiento parcial.
La aprobación ocurre tras el cambio de domicilio corporativo de Tesla a Texas, cuya legislación —modificada en mayo de 2025— endurece los requisitos para que accionistas demanden a directivos y permitió que Musk votara sus propias acciones en esta propuesta. Este marco redujo el riesgo de nuevas impugnaciones y facilitó la ratificación del paquete.
El nuevo premio llega después de que el Tribunal de Cancillería de Delaware anulara el paquete de 2018 (valorado en ~56 mil millones de dólares) por considerarlo “inconcebible” y aprobado con conflictos de interés. Pese a que los accionistas reaprobaron ese plan en junio de 2024, la jueza volvió a rechazar su restauración a finales de 2024. En octubre de 2025, Tesla defendió ante la Corte Suprema de Delaware que la votación de 2024 debía restituirlo. El desenlace de esa apelación seguía pendiente al cierre de esta nota.
En paralelo a la propuesta 2025, Tesla otorgó un premio interino 2025 (acciones hoy valuadas en alrededor de 40 mil millones de dólares) como “primer paso” para cumplir con Musk mientras se resuelve la disputa del plan 2018; esas acciones se perderían si el paquete 2018 queda restituido. El proxy también estima —para fines contables— un valor preliminar máximo de 87.75 mil millones de dólares del nuevo plan a la fecha en que el consejo lo aprobó (3 de septiembre de 2025).
La aprobación del nuevo paquete salarial de Musk en Tesla es una apuesta monumental por un futuro dominado por software, robotaxis y robots humanoides. Legalmente viabilizada por Texas y políticamente impulsada por la promesa de retornos descomunales, la decisión refuerza la centralidad de Musk en la empresa y eleva la vara de ejecución a niveles nunca vistos. Si Tesla convierte esas metas en realidad, Musk podría firmar uno de los casos más espectaculares de creación de riqueza de la historia; si no, quedará como el ejemplo de gobierno corporativo más debatido de la década.
Grandes inversionistas y parte del consejo sostienen que sólo Musk puede ejecutar la visión de Tesla en autonomía y robótica, y que alinear su paga a resultados protege a los accionistas: el CEO debe retener las acciones por años y sólo cobra si multiplica el valor de la empresa. Pero fondos como CalPERS y Norges Bank cuestionaron la dilución y el riesgo de persona clave, acusando a Tesla de apostar demasiado a un solo líder. Ya en 2024, asesores de voto como Glass Lewis recomendaron rechazar el paquete por tamaño y gobernanza.
La etiqueta es más semántica que contable. En español, billonario equivale a trillionaire (10¹²). Lo que sí puede afirmar el mercado: si Tesla alcanza una valuación de varios billones y Musk consolida su participación —más el valor de SpaceX, xAI y otras compañías—, su riqueza neta podría acercarse a esa marca histórica. En cualquier caso, el plan aprobado no garantiza esa cifra: está condicionado a metas extremadamente exigentes que incluso Tesla reconoce que podrían no cumplirse. Reuters+1
