
El ecosistema emprendedor en Latinoamérica vive un momento de crecimiento, pero también de aprendizaje. Durante el South Summit Brazil 2026, el CEO del evento, Nacho Mateo, compartió tres errores recurrentes que suelen frenar o incluso provocar el fracaso de muchas startups, incluso en contextos con acceso a inversión y oportunidades.
Este 25 de marzo arrancó el South Summit Brazil 2026 en Porto Alegre, uno de los principales puntos de encuentro para el ecosistema de innovación y emprendimiento en Latinoamérica. En su quinta edición en el país, el evento coorganizado por IE University reúne durante tres días a más de 500 líderes globales, entre ellos fundadores de unicornios, ejecutivos de grandes tecnológicas y representantes de hasta 130 fondos de inversión.
Aquí, la conversación sobre emprendimiento, siempre al centro de la mesa, va más allá de la innovación y el capital. También implica hablar de errores. De decisiones que, aunque comunes, pueden determinar el futuro de una startup.
En entrevista con Alto Nivel, Nacho Mateo, CEO de South Summit, compartió tres fallas recurrentes que ha identificado tras años de observar el crecimiento —y caída— de emprendimientos en distintos mercados.
Para saber más: South Summit Brazil 2026: 53 startups finalistas de 15 países, ¡dos son mexicanas!
Latinoamérica vive un momento clave en su consolidación como ecosistema de innovación. Eventos como South Summit buscan fortalecer ese proceso, conectando talento, inversión y oportunidades. Pero incluso en entornos favorables, hay errores que se repiten y Nacho Mateo nos cuenta cuáles son.
¿Tu socio es tu mejor amigo desde que tenías 3 años? ¿Estudiaron en las mismas escuelas? ¿Tienen la misma licenciatura? ¡Cuidado! Uno de los problemas más frecuentes aparece desde el origen de la startup: la conformación del equipo.
Muchas veces los fundadores tienen el mismo perfil, el mismo background. Y eso genera fricciones después”, explica Mateo.
Nacho señala que es muy común que los emprendimientos nazcan entre amigos o compañeros de universidad. No obstante, cuando todos dominan las mismas áreas —por ejemplo, administración— quedan vacíos importantes en habilidades técnicas, operativas o creativas. ¿Te suena?
¿Dos ingenieros son mejor que uno? No precisamente. La falta de complementariedad suele derivar en duplicidad de funciones y conflictos en la toma de decisiones, lo que recae en la dificultad para escalar. No hay claridad sobre quién lidera qué área, ni una división estratégica del trabajo.
Por ello, el CEO de South Summit insiste en una recomendación básica: construir equipos diversos.
Un perfil técnico, uno de negocio y uno enfocado en producto o creatividad puede ser una combinación más sólida que un grupo homogéneo. La confianza entre socios es importante, pero no sustituye la necesidad de capacidades distintas.
Otro de los errores más frecuentes, según el experto, tiene que ver con la percepción del éxito. En el ecosistema emprendedor, levantar una ronda de inversión suele celebrarse como un hito. Y lo es, pero no en el sentido que muchos emprendedores creen.
Idealizar la inversión como meta final es un error. Ahí es donde empieza lo complicado”, señala Mateo.
Cuando una startup recibe inversión, adquiere compromisos tales como el crecimiento acelerado, cumplimiento de métricas y retorno para los inversionistas. Esto implica una presión operativa mucho mayor.
En espacios como South Summit —que en su edición previa reunió a más de 900 inversionistas con carteras que superan los 215,000 millones de dólares— el acceso a capital es real. Pero también lo es la exigencia posterior.
El riesgo está en construir empresas pensando únicamente en levantar capital, sin tener bases sólidas. Ante este panorama, el financiamiento puede acelerar problemas estructurales en lugar de resolverlos.
Mateo recomienda priorizar el modelo de negocio, la tracción y el valor real antes que el discurso para inversionistas. El capital debe ser una herramienta para crecer, por supuesto, pero no el propósito central del emprendimiento.
El tercer error identificado por Mateo está relacionado con la expansión al estilo Flash. Muchas startups, tras levantar capital o validar su producto, intentan crecer de forma acelerada en múltiples mercados. El problema no es crecer, sino cómo se hace.
Expandirse sin priorizar puede hacerte morir de éxito”, advierte.
Entrar a nuevos países, abrir operaciones simultáneas o diversificar sin foco puede generar un desgaste financiero y operativo difícil de sostener. Sin una estrategia clara, explica, las startups corren el riesgo de perder control sobre su ejecución, afectar su producto o diluir su propuesta de valor.
La clave está en priorizar mercados, entender el contexto local y escalar paso a paso. El crecimiento sostenible suele ser menos visible en el corto plazo, pero más sólido en el largo. En emprendimiento, como en muchas otras cosas de la vida, aplica la frase de ‘lo mejor se hace esperar’ o ‘todo lo que vale la pena toma tiempo’. ¡No te desesperes!
La experiencia de South Summit también carga entre su ‘ADN’ un elemento esencial: las conexiones. A diferencia de otros encuentros tecnológicos, el enfoque del evento está en generar networking de calidad. Es decir, conectar startups con inversionistas, corporaciones y otros actores del ecosistema.
No queremos crecer en volumen de asistentes, sino en la calidad de las conexiones”, explica Mateo.
Este propósito ha permitido que startups que participaron como finalistas en anteriores ediciones, hoy se conviertan en referentes globales, como Cabify, Glovo o Wallbox.
De acuerdo con Nacho Mateo, Latinoamérica combina varios factores clave que pocas regiones del mundo tienen: crecimiento económico, talento y, lo más importante, una mentalidad emprendedora con menor aversión al riesgo.
A esto se suma la colaboración entre universidades, empresas y gobiernos. En ciudades como Porto Alegre, la alineación y el apoyo entre todos estos actores ha sido determinante para consolidar un ecosistema atractivo para la innovación.
South Summit busca posicionarse como un vínculo entre Europa, Latinoamérica y otras regiones como Asia. Su propósito, finaliza Nacho, es facilitar el acceso a nuevos mercados para startups que, de otra forma, tendrían más barreras de entrada.
