
El salario mínimo en México dará un salto en 2026: el gobierno de la Claudia Sheinbaum confirmó un aumento del 13% para la mayor parte del país, un ajuste que pretende mejorar el ingreso de millones de trabajadores y acercar el sueldo mínimo al costo real de vida. Con esta medida, podrán verse reflejados aumentos diarios, mensuales y un esfuerzo político por recuperar poder adquisitivo, en medio de debates sobre empleo, inflación y competitividad.
En conferencia matutina, Claudia Sheinbaum adelantó que el salario mínimo para 2026 tendrá un incremento del 13% en la mayor parte del país. De acuerdo con las cifras oficiales, esto llevará el salario mínimo diario general de los actuales 278.80 pesos a 315.04 pesos por día.
Para la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN), el ajuste será menor: 5%, lo que eleva el salario diario en esa zona de 419.88 a 440.87 pesos diarios.
Este aumento forma parte de un consenso entre el gobierno federal, empresarios y sindicatos —a través de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI)— con el fin de mejorar el ingreso mínimo sin generar desequilibrios macroeconómicos.
El nuevo salario mínimo entrará en vigor el 1 de enero de 2026, conforme al decreto que será publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
El ajuste beneficia a todos los trabajadores sujetos al salario mínimo general en el país —excepto quienes laboran bajo convenio privado con sueldos propios superiores—, y también aplica en la zona fronteriza bajo su escala particular.
Según estimaciones, para quienes cobran el salario mínimo general, el ingreso mensual ascenderá aproximadamente a 9,582.47 pesos. En la ZLFN, donde el salario diario será 440.87 pesos, el ingreso mensual podría rondar 13,409.80 pesos.
Con un aumento del 13%, el salario mínimo se acerca a recuperar parte del poder adquisitivo perdido en años anteriores. Para muchos hogares, este incremento significará un alivio tangible que ayude a cubrir bienes básicos como alimentos, transporte y servicios. Algunos analistas y funcionarios han señalado que los incrementos acumulados desde 2018 han contribuido a reducir la pobreza por ingresos.
El gobierno federal ha planteado como objetivo estratégico que, hacia 2030, un salario mínimo sea equivalente al costo de 2.5 canastas básicas. Este aumento para 2026 representa uno de los pasos en esa ruta.
Algunos expertos y organizaciones han manifestado preocupación de que los aumentos salariales continuos puedan generar presión inflacionaria o afectar a pequeñas y medianas empresas que podrían tener dificultades para absorber los costos.
También se advierte que un incremento acelerado del salario mínimo no siempre garantiza mejor calidad de vida si no se acompaña de empleo formal estable, acceso a servicios y protección social.
Por ello, las negociaciones antes de aprobar el aumento incluyeron análisis de impacto económico.
Sin embargo, las autoridades han descartado que el ajuste provoque un alza generalizada de precios, al asegurar que los costos laborales representan solo una parte del total de costos productivos.
