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25-02-2026, 10:28:07 AM

‘Tu feed es hoy la fuerza cultural más poderosa’, advierte el mayor especialista digital del mundo Richard Rogers

Para Rogers, el gran reto es estudiar no solo lo que hacemos en línea, sino lo que los algoritmos hacen con nosotros.

Richard Rogers, Director del Digital Methods Initiative de la Universidad de Ámsterdam.
Richard Rogers, Director del Digital Methods Initiative de la Universidad de Ámsterdam. © Cortesía Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey

Cuando le pregunté a Richard Rogers qué momento estaba viviendo hoy la cultura digital, no respondió con una cifra ni con un concepto académico. Me habló del feed. “Podrías escribir la historia de Internet a través de la lógica dominante del feed”, dijo con calma. Desde los buscadores que prometían autoridad, pasando por las redes sociales que mostraban lo que compartían nuestros amigos, hasta el actual modelo “For You” que decide qué vemos antes incluso de que lo pidamos. En esa evolución, asegura el Director del Digital Methods Initiative de la Universidad de Ámsterdam, se esconde el gran cambio cultural de nuestra era: estamos pasando de una Internet de productores a una Internet de espectadores algorítmicamente guiados.

De la Internet “virtual” al mundo conectado

Durante la entrevista por su visita a la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey, Rogers recordó cómo en los años noventa pensábamos Internet como un espacio separado, casi un universo paralelo.

“En 1994, con los primeros navegadores web, imaginábamos la cultura digital como un mundo virtual aparte”.

Con el paso de los años, esa idea se transformó. Investigadores comenzaron a estudiar a los usuarios en su contexto real y descubrieron que no existía una sola “aldea global”, sino múltiples culturas digitales específicas, atravesadas por idioma, territorio y prácticas locales. La red caribeña, la inglesa, la rusa: Internet no era homogénea, sino culturalmente situada.

El giro de las redes sociales

Entre 2000 y 2010, la atención académica se centró en la cultura participativa: usuarios, creadores, comunidades. Sin embargo, con el auge de las redes sociales, el foco cambió. “De repente, todo se trataba de redes sociales. ¿Eran redes que nos conectaban productivamente o solo reflejaban nuestra vida cotidiana?”, explicó.

El verdadero punto de inflexión llegó alrededor de 2016, con la crisis de las noticias falsas y el aumento de la polarización. Desde entonces, la investigación en cultura digital ha puesto el foco en la toxicidad, la desinformación y la moderación de contenidos.

De acuerdo con el World Economic Forum, la desinformación figura hoy entre los principales riesgos globales para la estabilidad social y política. Rogers coincide: el estudio de la moderación se ha vuelto central.

Moderación: mucho trabajo, poco impacto

Uno de los ejemplos que menciona es el sistema de “notas comunitarias” en X. Para que una nota sea publicada, debe alcanzar consenso entre usuarios con posturas distintas.

“El 90% de las notas que se escriben nunca se publican”, señala. Eso significa una enorme cantidad de trabajo voluntario con resultados limitados. La pregunta, entonces, no es solo cómo moderar, sino cómo hacerlo sin provocar una “reacción cultural” en alguno de los extremos políticos.

Cuando le pedí explicar en palabras simples qué hace el Digital Methods Initiative, Rogers fue directo:

“Los métodos digitales consisten en estudiar los métodos propios de Internet y reutilizarlos para investigación social”.

A diferencia de los “métodos virtuales”, que trasladaban entrevistas y etnografías tradicionales al entorno online, los métodos digitales analizan métricas propias de la red: likes, hashtags, ediciones en Wikipedia, visualizaciones, enlaces.

Pero hay un matiz clave: “Los datos de las plataformas no fueron recolectados con fines científicos. Son instrumentos comerciales. Tenemos que repropositarlos”.

Del rastro digital a la cultura algorítmica

En la última década, la investigación no solo observa lo que la gente hace en línea, sino cómo los algoritmos influyen en ese comportamiento. Rogers habla de estudiar “simétricamente” las trazas humanas y las decisiones algorítmicas.

El impacto de TikTok es ilustrativo. Su modelo de recomendación basado en comportamiento —tiempo de visualización, pausas, desplazamientos— ha sido adoptado por Instagram Reels y YouTube Shorts. Según datos de DataReportal, TikTok supera los mil millones de usuarios activos mensuales a nivel global, consolidando este nuevo paradigma.

El regreso de las burbujas, pero distintas

“Las burbujas están de vuelta, pero son diferentes”, advierte Rogers. Ya no se trata únicamente de nichos hiper específicos, sino de una cultura popular algorítmica que mezcla entretenimiento masivo con intereses personalizados.

La IA y los datos sintéticos abren una nueva frontera para la investigación cultural | Imagen: Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey
La IA y los datos sintéticos abren una nueva frontera para la investigación cultural | Imagen: Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey

No es el “blockbuster” tradicional, pero tampoco es el microgrupo cerrado. Es una nueva forma de cultura popular digital, moldeada por recomendaciones automáticas.

¿Internet más pasiva?

Le planteé si estamos pasando de la era del prosumidor —tan celebrada en los años 2000— a una etapa más pasiva. Rogers estuvo parcialmente de acuerdo.

En la Web 2.0, el famoso principio 80-20 mostraba que la mayoría consumía y pocos producían. “Ahora, en plataformas como TikTok, hay un porcentaje mayor de creadores que antes”. Sin embargo, el consumo está dominado por el feed algorítmico, no por nuestras redes sociales directas.

El feed como hilo conductor histórico

Rogers propone algo fascinante: contar la historia de Internet a través del feed. Primero, los buscadores priorizaban autoridad; luego, las redes mostraban lo que compartían nuestros amigos; ahora, el modelo “For You” decide qué es relevante según señales sutiles como cuánto tiempo miramos un video .

Ese desplazamiento marca, en su opinión, el surgimiento de una “neo-cultura de masas”: no es la televisión del siglo XX, pero sí un modelo donde el entretenimiento recomendado domina la experiencia.

De los hipervínculos a la política de asociación

El origen intelectual de Rogers está en los estudios de ciencia y tecnología. Uno de sus primeros proyectos, Issue Crawler, analizaba patrones de hipervínculos entre gobiernos, empresas y ONG.

Descubrió que las ONG enlazaban tanto a gobiernos como a empresas, pero estos últimos rara vez se enlazaban entre sí. A eso lo llamó “política de asociación”: las conexiones digitales revelan afinidades y distancias estructurales.

La web, dice, es una máquina epistemológica: produce conocimiento si sabemos cómo leer sus trazas.

Inteligencia artificial y datos sintéticos

De cara al futuro, Rogers invita a observar las plataformas de inteligencia artificial. Más allá de recopilar datos, estas pueden generar “datos sintéticos” que imitan patrones reales.

Aunque reconoce que las pruebas actuales no siempre son satisfactorias, considera que explorar las promesas y límites de la IA será fundamental para quienes investigan cultura digital.

Más allá del académico, Rogers conserva la curiosidad del joven investigador que descubrió que los enlaces no eran aleatorios, sino intencionales.

Se define, medio en broma, como un “epistemólogo web”.

Su fascinación no es solo técnica: es cultural. Entender cómo nos asociamos, cómo nos influenciamos y cómo producimos sentido en red sigue siendo, para él, una aventura intelectual.

Richard Rogers ha sido testigo —y protagonista— de la evolución de la cultura digital desde los primeros navegadores hasta la era del algoritmo dominante. Para él, el gran desafío no es solo estudiar lo que publicamos, sino comprender cómo las plataformas moldean lo que vemos y pensamos. En una época donde el feed sustituye a la autoridad y la recomendación reemplaza a la comunidad, su trabajo nos recuerda que Internet no es un espejo pasivo de la sociedad: es un actor activo en la construcción de nuestra cultura.

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autor Periodista web amante de los negocios y los cómics. Martha Violante es maestra por la Universidad Panamericana. Cuenta con una carrera de 17 años en estrategía editorial digital y creación de contenido sobre negocios, innovación y cultura digital en México. Ha entrevistado a figuras de la talla de Randi Zuckerberg, Daniele Lamarre, Zoe Saldana, entre otros. Ha trabajado en medios como Entrepreneur en Español e Inglés, Alto Nivel, Cine PREMIERE, México Desconocido, entre otros.