
Uno de los dilemas más comunes entre quienes inician un negocio es cuánto deberían pagarse a sí mismos. Muchos emprendedores deciden no asignarse un sueldo durante los primeros meses o incluso años de operación, mientras que otros utilizan el dinero del negocio para cubrir gastos personales de manera irregular. Ambas prácticas pueden afectar la estabilidad financiera del emprendimiento.
De acuerdo con la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), 6 de cada 10 emprendedores en el país no separa formalmente sus finanzas personales de las del negocio, especialmente durante las primeras etapas de operación. Cuando esto ocurre, se vuelve difícil identificar si el negocio realmente está generando utilidades o simplemente está sobreviviendo gracias a recursos personales.
El impacto puede ser significativo. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a través de las Estadísticas sobre Demografía de los Negocios, alrededor del 52% de las empresas en México no supera los primeros dos años de operación, y los problemas financieros figuran entre las principales causas.
La mayoría de los emprendedores revisa si hay dinero disponible en la cuenta, pero no distingue entre flujo de efectivo y utilidad.
Cuando sabes cuánto necesitas ganar, puedes calcular cuánto debe generar el negocio, cuántos clientes necesitas y si el modelo realmente es sostenible.
Asignarse un ingreso permite establecer metas de ventas más claras, organizar mejor el flujo de efectivo y tomar decisiones financieras con mayor información.
1. Definir un sueldo para el emprendedor: El primer paso es calcular cuánto necesitas para cubrir tus gastos personales. Esto permite establecer metas de ingresos claras para el negocio.
2. Separar completamente las cuentas personales y del negocio: Utilizar cuentas bancarias y tarjetas distintas permite tener claridad sobre ingresos, gastos y rentabilidad.
3. Reservar dinero para impuestos desde cada ingreso: Muchos especialistas recomiendan apartar entre 20% y 30% de cada ingreso para evitar problemas de liquidez al momento de pagar impuestos.
4. Construir dos fondos de emergencia: Un fondo personal equivalente a tres a seis meses de gastos y uno empresarial que cubra entre dos y tres meses de operación.
5. Diferenciar ingresos de ganancias: No todo el dinero que entra es utilidad. Antes de usarlo es necesario descontar costos operativos, impuestos y reinversión.
6. Revisar mensualmente la salud financiera del negocio: Analizar ingresos, gastos, flujo de efectivo y utilidad permite detectar problemas antes de que afecten la operación.
En un entorno económico desafiante, la sostenibilidad de un emprendimiento no depende únicamente de vender más, sino de tener claridad sobre el dinero. Separar las finanzas personales de las empresariales y establecer un sueldo permite construir negocios más estables y con mayor capacidad de crecimiento.

