
México vive un momento histórico con la relocalización de operaciones de Estados Unidos hacia nuestro país. La llegada de inversiones y la consolidación del nearshoring han detonado nuevas oportunidades laborales y un crecimiento económico sin precedentes. Tan solo en el primer semestre de 2025 se alcanzó un récord de 34.3 mil millones de dólares en Inversión Extranjera Directa, un crecimiento de 10.2% respecto al año pasado, según datos de la Secretaría de Economía.
Este fenómeno plantea un reto y una oportunidad: garantizar que la fuerza laboral mexicana esté preparada para responder a la creciente demanda internacional. En especial con el desarrollo de talento bilingüe, pieza clave para competir en un mercado global.
Los centros de contacto se han convertido en protagonistas de esta transformación. Generan miles de empleos formales y ofreciendo esquemas de capacitación que elevan las habilidades de los colaboradores.
Los trabajadores que alcanzan un nivel B2 en inglés tienen mejores salarios y la posibilidad de incorporarse a campañas bilingües de atención al consumidor.
Este tipo de iniciativas complementa los esfuerzos existentes de formación laboral, al enfocarse en habilidades de alto valor como el dominio del inglés y las soft skills. Éstos hoy resultan fundamentales para la competencia mundial. Al desarrollar estas competencias, se impulsa un círculo virtuoso:
A mayor productividad para las organizaciones, empleos de mejor calidad y una fuerza laboral más competitiva para el país.
El auge del nearshore demuestra que nuestra nación se ha convertido en el destino perfecto para que las compañías estadounidenses trasladen sus operaciones. Tan solo en los últimos cinco años, más de 400 empresas internacionales han migrado parte de sus operaciones a México, según datos de Deloitte. La tendencia sigue en aumento conforme la economía global busca cadenas de suministro más resilientes y cercanas a los principales mercados de consumo.
México ofrece ventajas estructurales difíciles de igualar: una ubicación geográfica estratégica, con más de 3,000 km de frontera compartida con Estados Unidos, la segunda economía más grande del mundo; una cercanía horaria que permite operar en tiempo real sin las diferencias drásticas que representan Asia o Europa; y una afinidad cultural que facilita la adaptación de procesos, la atención al cliente y la colaboración empresarial.
En el sector de servicios, particularmente en los contact centers, esta combinación de factores ha convertido a México en un socio confiable y estratégico. Para las organizaciones estadounidenses que buscan eficiencia operativa y reducción de costos, un talento bilingüe es indispensable para la experiencia al usuario y soporte técnico.
En este contexto, la ciberseguridad juega un papel fundamental. El costo promedio de un ciberataque a una gran empresa asciende a 4.88 millones de dólares por incidente. Las pérdidas globales por delitos cibernéticos alcanzan ya los 8 billones de dólares anuales, con proyecciones de llegar a 10.5 billones de dólares en 2025, de acuerdo con el estudio Cybersecurity Ventures de IBM.
Por ello, proveedores de servicios como los centros de contacto deben cumplir con certificaciones internacionales como PCI-DSS Nivel 1 e ISO 27000, que garantizan la protección de datos y la operación segura para clientes globales. En Pentafon, por ejemplo, hemos tecnologías de inteligencia artificial, automatización y analítica avanzada, que permiten a las compañías mejorar su experiencia de consumidor mientras aseguran los más altos estándares de seguridad.
Para capitalizar esta oportunidad histórica, es fundamental que el gobierno y la iniciativa privada trabajen en conjunto impulsando programas de formación en inglés y competencias digitales. De esta manera, México no solo mantendrá su atractivo como hub de nearshore, sino que consolidará un futuro en el que las nuevas generaciones accedan a empleos mejor remunerados y más competitivos a nivel global.

