
Hace unos años la idea del metaverso inició su cocción: Un ecosistema virtual e inmersivo en donde todos podríamos reunirnos con nuestros amigos o familiares, hacer ejercicio, trabajar o hasta ir a un concierto sin la necesidad de salir de casa.
Hoy en día, dicha idea es una realidad y su desarrollo avanza a pasos agigantados; es un mundo virtual persistente y compartido, donde las personas pueden interactuar entre sí a través de sus avatares. Es un mundo que tiene el potencial de revolucionar la forma en que vivimos, trabajamos y aprendemos.
El metaverso se basa en las tecnologías de realidad aumentada (AR), realidad virtual (VR) y realidad mixta (MR). Estas tecnologías permiten a las personas interactuar con el mundo virtual de una manera más inmersiva y realista.
Algunos ejemplos de empresas que están trabajando en el desarrollo del metaverso, son:
Pese a que suena emocionante, al igual que el mundo ‘real’, este tiene sus peligros, los cuales deben ser analizados por especialistas para que no se convierta en un lugar hostil. Entre los retos principales de este nuevo universo, están:
Al igual que con cualquier forma de tecnología y entretenimiento en línea, existe el riesgo de que las personas puedan volverse adictas al metaverso. Pasar largas horas en un entorno virtual podría llevar a problemas de salud mental, como aislamiento social, ansiedad, depresión y falta de actividad física.
En el metaverso, los usuarios pueden compartir una gran cantidad de información personal. Esto podría aumentar los riesgos de violación de la privacidad y el robo de datos personales si los sistemas de seguridad no son lo suficientemente sólidos.
El acoso en línea y la explotación también pueden aumentar.
No todas las personas tendrán igual acceso o habilidades para participar en el metaverso. La brecha digital podría ampliarse aún más, dejando atrás a aquellos que no pueden permitirse la tecnología necesaria o que no tienen acceso a una conexión a Internet de alta velocidad.
El metaverso es creado por personas, y como tal, refleja los sesgos de las personas que lo crean, lo que puede conducir a la exclusión de ciertos grupos de personas, como las mujeres o las personas con discapacidades.
Con el metaverso, existe el riesgo de que la gente se desconecte cada vez más del mundo real y dependa en gran medida de las experiencias virtuales para la satisfacción y el sentido de la vida. Esto podría tener efectos negativos en la sociedad y las relaciones humanas.
A medida que se desarrollan mercados virtuales en el metaverso podrían surgir burbujas especulativas, fraudes y manipulación de precios, lo que podría tener un impacto en la economía digital y afectar a los usuarios desprevenidos.
Si el metaverso se convierte en una parte dominante de la vida en línea, podría llevar a un control excesivo por parte de grandes corporaciones que posean y operen gran parte de este espacio virtual. Esto podría limitar la libertad de elección y la diversidad de experiencias dentro del metaverso.
Es esencial abordar estos peligros potenciales de manera proactiva para garantizar que el desarrollo del metaverso sea beneficioso para la sociedad en general y para que se respeten los derechos y la privacidad de los usuarios.
En este sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado una serie de recomendaciones para garantizar la seguridad en el metaverso. Estas incluyen:
A medida que el ‘nuevo mundo’ continúe desarrollándose, desarrolladores, operadores y usuarios, deberán trabajar en conjunto para implementar estas recomendaciones y hacer de este un espacio seguro para todos.
Texto creado con el apoyo de Bard
