
La idea principal que siempre comparte Marisa Lazo en su conferencia “Las delicias de emprender” es amar lo que haces. Ella ha dicho que lo que más le gusta hacer son pasteles y galletas, y comer. Además de los postres y chocolates. Por eso, la fundadora de Pastelerías Marisa, asegura que es muy feliz y que no lo vive como un trabajo. “La parte delicada es que me tengo que cuidar por todo lo que me gusta probar”, expresa la empresaria de Guadalajara, Jalisco. Y enfatiza: “Elegir algo que de verdad te gusta”.
Marisa Lazo tiene una frase que encierra perfectamente lo que piensa sobre los negocios y el emprendimiento: “La vida no se trata de acumular, sino de contribuir”. Por eso, cuando crece tu negocio, piensa en dónde puedes ayudar en el lugar en dónde estés -señala-. “El líder que necesita México es alguien que ve más allá de hacer dinero o del éxito personal. Líderes que en verdad les importen las demás personas”, comenta la emprendedora.
Entre más pasteles regalo más pasteles tengo. Es infalible. Sé generoso y te vas a sorprender de la abundancia que llegará a tu vida.
Por tanto, invita a reflexionar sobre qué tipo de huella estás dejando con tu emprendimiento, en lo que estás haciendo todos los días.
Hay algo muy importante que aprendió Marisa Lazo en su vida como emprendedora: la pasión no es todo. “Una cosa es me gusten los pasteles y las galletas, y otra es que crezca en los negocios. Para que te vaya bien se necesitan muchas cosas. Tomar muchas decisiones correctas. Yo he cometido un montón de errores, pero en la balanza han sido más aciertos porque me he preparado”.
Entonces, para crecer un negocio -reafirma- hay que prepararse mucho. Preguntar a los expertos y pedir ayuda. Y claro que se necesita mucha disciplina -agrega-. “Paso a paso vas construyendo una marca como empresa y persona. Hay que poner atención a ambas partes. Si quedaste de pagar tal día o de aumentar un sueldo, lo haces (cualquier cosa que hayas prometido), y respetas tu palabra. La gente quiere hacer negocios con las personas que son honestas”.
Marisa Lazo también comparte que es muy importante tener un propósito que vaya más allá de un ideal o de una venta, el cual implica a la comunidad y colaboradores. “Los invito a que revisen cuál es su propósito en su vida, y cada año lo pueden cambiar de acuerdo a las cosas que te interesan”, recomienda.
A los 12 años, Marisa Lazo horneó sus primeros polvorones de nuez. “Siempre he sido así de dulcera. Cuando era chica todavía era más incontenible en comer dulces”. En su casa son seis hermanos y ella es la mayor. En 10 minutos ya se había comido todos los polvorones. Y ella se sintió muy feliz de hacer algo que le gusta y a la vez alegrar a los demás.
Cada vez que Marisa iba a casa de alguna amiga, tía o vecina, y probaba algo rico, ella pedía la receta, y fue haciendo un buen recetario lleno de postres. Entonces, cuando Marisa se casó muy chica (de 20 años), ella y su esposo se fueron a vivir a Zamora, Michoacán, y cuando había reuniones, Marisa siempre proponía llevar el postre.
Con el paso de los años, la gente que la conocía le pedía que trajera el brownie que le queda tan rico, el pastel de chocolate o la gelatina de frutas; y ella feliz. Entonces, hace 32 años, una amiga le pidió que le vendiera un pay de pera con almendra. Y le agradece tanto porque la convenció de que se lo pagara.
“La persona que recibió el regalo, le encantó, y al siguiente día, mi amiga me encargó dos pay de pera con almendra. Así empezó una cadenita con gente que iba probando mis cosas e iba pidiendo”, recuerda la empresaria.
Algo que siempre le ha funcionado a Marisa Lazo es que siempre tiene un sí antes que un no. “En cualquier traba que me pongan, siempre busco la forma en cómo sí. Soy súper positiva”, afirma.
Hoy Marisa Lazo tiene una fábrica, 1,300 colaboradores, 63 sucursales de Pastelerías Marisa y 40 sucursales de Dolce Natura, una marca de helados y paletas hechas a mano que le compró a una amiga.
Marisa Lazo comparte que a veces, cuando uno ve un negocio grande, se imagina que atrás hay mucho dinero. Ella empezó con cero pesos. No tenía ni un peso ahorrado. Después se volvió muy buena en ahorrar y reinvertir. A lo largo de todos estos años nunca ha pedido un préstamo.
Primero, Marisa empezó con una batidora Osterizer que le regalaron cuando se casó. Luego, se compró una batidora KitchenAid que le costó como tres o cuatro meses comprarla. “Hoy la tengo guardada como reliquia de mi primera inversión”. Posteriormente, adquirió un horno que tenía en su cochera, luego un segundo horno y un tercero. Y como no le alcanzaba para refrigeradores y congeladores nuevos, los compraba usados.
La ventaja que le veo a crecer con tus propios recursos es que, creces poco a poco, pero vas aprendiendo en el camino y sin deudas.
Marisa recuerda que tenían muchos conflictos y retos al principio, pero eran de un tamaño pequeño. Entonces, “mi capacidad de resolver los problemas era de ese tamaño”. Luego tuvo una sucursal, después dos. Al paso de los años, las dificultades se hicieron más grandes, pero la capacidad de Marisa y del equipo ya era más grande y los podían resolver. Hoy en día los problemas son más desafiantes, pero ya aprendieron cómo solucionarlos.
“Yo he visto muchos emprendimientos que fracasan porque tuvieron mucho dinero al principio y cuando no tienes tanto dinero te haces más estricto, y más duro para decidir dónde vas a invertir. Piensas muchísimo cada pequeña inversión”.
Entonces, para esta emprendedora tiene muchas ventajas el ir poco a poco. Ella es amante de esto. “Sé que hay emprendimientos de tecnología que necesitan mucho capital para crecer pronto. Pero en mi caso ha sido muy satisfactorio; y, además estoy muy tranquila porque no debo nada a nadie”.
Así fue como Pastelerías Marisa fue creciendo con los pedidos de su familia, amigos y vecinos. Entregaba sus postres con una etiqueta que decía Marisa Lazo con el teléfono de su casa y así tomaba los pedidos y horneaba lo que le encargaban.
Marisa Lazo comparte dos cosas importantes que le han servido desde el inicio y que aplican muy bien en cualquier emprendimiento. La primera es pensar muy bien en el negocio en el que estás qué te hace diferente a los demás. ¿Cuál es la característica que hace que la gente te quiera comprar? En su caso, son los productos hechos en casa, que tienen puros ingredientes naturales y sin saborizantes artificiales.
“Desde el principio tomé una decisión a la cual he sido muy fiel todo el tiempo. Yo no quiero renunciar nunca a que mi postre sea casero. No importa si voy a hacer 100 o 1,000. Quiero que sean de manera artesanal. Ese es mi diferenciador. Entonces, todas las decisiones que he tomado han sido a partir de esa decisión que tomé”.
Marisa decidió no producir en línea con máquinas, sino a mano. No utiliza harina de pre mezcla. Por ningún motivo acepta gotas de saborizantes de almendra. Prefiere la almendra picada natural. Nunca cambiará los huevos tradicionales por los líquidos o en polvo, aunque sean más económicos. En Pastelerías Marisa abren más de un millón de huevos al mes.
Tampoco ha renunciado a la mantequilla y no ha la cambiado por la margarina, aunque salga más barata. Además, no compra la nuez picada porque sabe que ya viene más reseca. Así que, prefiere la nuez entera que es más fresca. No le importa si le cuesta más cara. Así empezó, y así le gusta a la gente y no ha renunciado a eso.
“Así que, lo primero es hacer postres caseros; y la segunda cosa que ha sido muy importante para el éxito de Pastelerías Marisa, es la calidad de los ingredientes. Por tanto, cualquier cosa que sea tu diferenciador, la calidad, o sonreír y ser muy amable con la gente, no lo cambies”.
Marisa Lazo comparte en su conferencia “Las delicias de emprender”, que al principio casi nadie cree en ti, y más si eres mujer. Pero a ella le funcionó muy bien aplicar dos cosas: “Creer en mí, en lo que yo pensaba; y en mi intuición”. Tomó muchas decisiones que no eran las comunes como no hacer planeaciones estratégicas o no tomar inversión.
También decidió no trabajar en las tardes porque sus hijas tenían 1 y 2 años cuando ella emprendió. “Muchos empresarios me decían que no iba a poder porque los dueños de negocios trabajan mañana y tarde. Yo pensaba: ‘Les voy a demostrar que yo puedo crecer, solo trabajando en las mañanas’. Pero claro que me he equivocado en muchas decisiones. Muchas de ellas no han sido las correctas. Pero la mayoría, sí”.
La empresaria concluye, diciendo: “piensen que pueden hacer las cosas diferentes. Confíen en ustedes; y en su intuición”.
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