
En un contexto global marcado por la pérdida de biodiversidad y el deterioro de ecosistemas, una buena noticia llega desde los bosques de México: la superficie ocupada por la mariposa Monarca durante la temporada de hibernación aumentó 64%.
Este repunte no solo representa un respiro para una de las especies migratorias más emblemáticas del planeta, sino que también evidencia que los esfuerzos de conservación, restauración forestal y cooperación internacional pueden generar resultados tangibles. Sin embargo, especialistas advierten que el avance es frágil y que los riesgos persisten.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la superficie ocupada por colonias de mariposas Monarca en los bosques de hibernación pasó de 0.9 a 1.48 hectáreas en la temporada más reciente, lo que representa un incremento del 64%.
Este indicador es clave, ya que no se mide el número de mariposas individualmente, sino el área que ocupan al agruparse en los árboles, principalmente en los bosques de oyamel en Michoacán y el Estado de México.
Cada año, millones de mariposas Monarca recorren miles de kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta México, en uno de los fenómenos migratorios más impresionantes del mundo.
Los bosques de hibernación en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO, ofrecen las condiciones ideales de temperatura y humedad para su supervivencia durante el invierno.
El aumento en la presencia de la Monarca está vinculado a diversas acciones de conservación impulsadas por autoridades, comunidades locales y organizaciones internacionales.
Entre ellas destacan la reforestación, la vigilancia contra la tala ilegal y la protección de los santuarios. También ha sido clave la colaboración trinacional entre México, Estados Unidos y Canadá para preservar las rutas migratorias.
Estos esfuerzos han permitido mejorar las condiciones del hábitat y reducir algunas de las amenazas más críticas.
A pesar del crecimiento registrado, la mariposa Monarca sigue enfrentando riesgos importantes.
Entre ellos destacan la deforestación ilegal, el cambio climático, el uso de herbicidas en América del Norte —que reduce la disponibilidad de algodoncillo, planta clave para su reproducción— y los eventos climáticos extremos.
Especialistas advierten que un solo invierno severo o una tormenta puede afectar significativamente a las colonias.
La supervivencia de la mariposa Monarca depende de un delicado equilibrio entre tres países: Canadá, Estados Unidos y México.
Mientras que en el norte del continente se reproduce, en México encuentra refugio durante el invierno. Por ello, cualquier cambio en el uso del suelo, clima o prácticas agrícolas en cualquiera de estos países impacta directamente en la especie.
El crecimiento del 64% es una señal positiva, pero no necesariamente implica una recuperación total de la especie.
En años anteriores, la superficie ocupada por la Monarca ha sido considerablemente mayor, por lo que el incremento actual debe entenderse como un avance dentro de una tendencia aún variable.
Los expertos coinciden en que es necesario mantener y fortalecer las acciones de protección.


