



Es una realidad que, sobre todo en los últimos años las empresas de todo el mundo se han visto en la necesidad de rediseñar sus estilos laborales, el formato de las jornadas, y se debaten en la necesidad de encontrar más flexibilidad y mejores encuadres de la paridad de género, con condiciones que satisfagan la mezcla de generaciones activas actualmente. Sobre todo si hablamos de mamás en el mundo laboral.
El rol de las mujeres trabajadoras tiene especial relevancia, con aspectos como los períodos de licencia en el caso que deseen ser madres, los derechos que implica el rol profesional combinado con lo personal y el balance respecto a las brechas salariales con los hombres, entre otros.
Además del trabajo de las áreas de talento, tanto el mentoreo como el coaching ejecutivo profesional, que es la rama que trabaja acompañando a directivos de empresas y organizaciones, pueden contribuir a una toma de decisiones más consciente, consensuada y equilibrada para ambas partes, buscando fomentar el bienestar de las personas y los entornos laborales.
Aunque parezca mentira, para muchas compañías, especialmente de Latinoamérica, el hecho de que mujeres jóvenes puedan quedar embarazadas suele ser un impedimento para acceder a un trabajo e incluso, a ascensos.
Al mismo tiempo, hay buenas noticias: son cientos las organizaciones que han dejado de pensar en la maternidad como un obstáculo para que una mujer acceda a puestos de dirección, si bien queda mucho por evolucionar. De hecho, en varios países están definiendo nuevos beneficios para ellas y sus parejas.
Si te estás preguntando cómo tener visiones más evolucionadas para que dueños, directorios y gerencias reflexionen, aquí van algunas preguntas desde el coaching ejecutivo profesional que puedan ayudar:
También, aquí van cinco ideas que pueden orientar estos debates en las empresas, pensando en un ganar-ganar para todas las partes involucradas:
Esto implica trabajar en la apertura del modelo mental y de la cultura empresarial donde se privilegie el diferencial de la persona, por sobre el hecho puntual del tiempo que llevará el proceso de ser madre.
Posiblemente si una mujer de alto desempeño decide ser mamá, las empresas estarán mucho más abiertas a considerar los beneficios, excepciones y licencias, que para otra en posiciones diferentes dentro de la misma empresa. El sentido de equidad es uno de los valores esenciales que sugiero tener en cuenta.
A través de mi labor como coach ejecutivo en dieciocho países, cuando la alta dirección logra esta apertura se producen transformaciones notables, donde hay espacio para que predomine la empatía y tener en cuenta los anhelos personales y profesionales de cada miembro del equipo, además del desempeño laboral y la conquista de resultados.
Este aspecto ayudará a eliminar ciertos sesgos que pueden aparecer en la toma de decisiones; una de ellas es sobre la conveniencia o no de contratar a una mujer en edad de ser madre.
Un sesgo es un camino automático que se toma con cierta habitualidad, y que no permite analizar otras opciones. Son muy visibles en culturas que se quedaron en el tiempo y que no desafían su modelo que, quizás, deba revisarse.
Entonces, esos sesgos pueden ser revisados, porque no sólo atrasan, sino que las compañías se pierden talentos realmente notables, por un solo aspecto de esas personas.
En muchas empresas se da la situación de que los miembros de una pareja trabajan juntos; por lo que resulta necesario hacer un proceso de conversaciones con ambos sobre las oportunidades de acompañamiento a ambos antes, durante y después del embarazo.
En muchos países ya se está regulando en este sentido, considerando la figura masculina dentro de beneficios de licencias especiales y participación más amplia en el paso al ser padre.
Para finalizar, comparto una serie de prácticas que pueden implementarse si cualquier empresa desea dar pasos firmes de maternidad consciente dentro de la cultura: