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No, los jóvenes no son inversionistas impulsivos: así están construyendo su patrimonio

A pesar de los estereotipos, los jóvenes ahorran más, asumen menos riesgos y apuestan por estrategias de largo plazo con bajo costo y alta diversificación.

Los jóvenes inversionistas no son imprudentes ni desinteresados.
Los jóvenes inversionistas no son imprudentes ni desinteresados. © Depositphotos.com

Contrario a algunos estereotipos populares sobre los jóvenes inversionistas, ellos están haciendo las cosas bien. En general, ahorran más, invierten en fondos adecuados a su edad y con bajos costos, y lo hacen en mayor proporción que generaciones anteriores al mismo rango de edad, evitando además el comercio excesivo o los riesgos innecesarios en sus carteras.

Aquí se presentan tres mitos comunes sobre cómo invierten (y cómo no invierten) las personas en sus 20 y 30 años.

Mito 1: Los jóvenes inversionistas son demasiado confiados

Realidad: aunque los jóvenes son más propensos que los inversionistas mayores a comprar opciones, operar con margen o creer que pueden vencer al mercado, el exceso de confianza es la excepción, no la regla.

La mayoría no cree poder vencer al mercado (63%), no ha comprado opciones (64%) y nunca ha realizado operaciones con margen (77%). Curiosamente, casi la mitad de los jóvenes clientes de Vanguard ni siquiera se consideran a sí mismos “inversionistas” (47%), lo que sugiere que la falta de confianza supera al exceso de confianza.

Por qué importa: las historias de traders impulsivos o de acciones “meme” pueden generar grandes titulares, pero la evidencia demuestra que “operar demasiado es peligroso para tu patrimonio”. A largo plazo, una estrategia de comprar y mantener que siga el ritmo del mercado puede generar un crecimiento extraordinario del portafolio.

Por ejemplo, el saldo de una cartera hipotética de bajo costo con un rendimiento del 6% anual durante 30 años podría multiplicarse más de cinco veces.

Mito 2: Los jóvenes inversionistas aman el riesgo

Realidad: la mayoría no. Según datos de FINRA, tres de cada cuatro inversionistas menores de 35 años dicen no estar dispuestos a asumir riesgos sustanciales a cambio de mayores rendimientos. Y muchos, de hecho, invierten menos en acciones de lo recomendado para su grupo de edad, de acuerdo con la asignación típica de los fondos con fecha objetivo.

El mayor problema no es la aversión al riesgo, sino el exceso de efectivo sin invertir. Según investigaciones de Vanguard, los inversionistas menores de 25 años mantienen el 14% de sus cuentas de retiro (IRA) en efectivo, generalmente porque olvidan invertir después de hacer una aportación o una transferencia.

Por qué importa: los jóvenes inversionistas tienen los horizontes de tiempo más largos y el mayor potencial de ganancias compuestas a largo plazo, pero pierden oportunidades cuando dejan su dinero detenido. En otras palabras, el tiempo está de su lado, pero solo si ponen su dinero a trabajar y permanecen invertidos.

Mito 3: Los jóvenes están ahorrando “a medias” para su retiro

Realidad: las redes sociales podrían hacerte creer que la Generación Z ha renunciado a ahorrar para su jubilación en favor del autocuidado o los gastos personales. Pero los datos muestran lo contrario: los jóvenes adultos de hoy tienen más planes 401(k) que sus contrapartes en 2004 (54% frente a 28%), ahorran un mayor porcentaje de sus ingresos (5.5% frente a 5%) y poseen saldos más grandes en sus cuentas ($6,899 frente a $3,646).

Además, la Generación Z ha pasado de ser gastadora neta a ahorradora neta. En 2019, cuando los primeros miembros de esta generación entraban al mercado laboral, gastaban 7,500 dólares más de lo que ganaban, mientras que en 2023 gastaron 4,000 dólares menos de lo que ingresaron.

El “ahorro suave” quedó atrás; el “ahorro por venganza” llegó para quedarse.

Por qué importa: los jóvenes inversionistas están por delante de la curva de ahorro para el retiro, en gran parte gracias a dos décadas de mejoras en el diseño de los planes de jubilación. Si logran mantener bajo control la acumulación de efectivo y se apegan a una combinación diversificada de inversiones de bajo costo, su futuro financiero luce prometedor.

Millennials y Gen Z están en su etapa de inversionistas

No creas todo lo que escuchas sobre la supuesta falta de compromiso financiero de los jóvenes. La realidad es que la mayoría ahorra de forma automática para su retiro mediante fondos con fecha objetivo y gestión profesional, en lugar de especular con acciones de moda.

El desinterés es más común que la participación excesiva. La mayoría no modifica su portafolio con frecuencia, no inicia operaciones arriesgadas ni explora inversiones especulativas, lo cual es positivo: significa que sus carteras suelen reflejar configuraciones automáticas y estrategias profesionales, más que apuestas de alto riesgo.

Y aunque su perfil pasa desapercibido, dos diferencias generacionales son clave: los inversionistas millennials y Gen Z de Vanguard invierten más en ETFs y realizan menos operaciones que las generaciones mayores.

El enfoque clásico de comprar y mantener un portafolio diversificado y de bajo costo sigue vigente, y está en manos de millones de jóvenes que entienden que la paciencia es la mejor inversión.

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autor Andy Reed, doctor en Filosofía, dirige la investigación sobre el comportamiento de los inversores en el Grupo de Estrategia de Inversión. Lidera un equipo global de científicos del comportamiento que estudian cómo piensan, sienten y toman decisiones financieras las personas. Su investigación combina psicología y economía para identificar, explicar y cerrar las brechas entre lo que los inversores deberían hacer idealmente y lo que realmente hacen con su dinero. Andy está particularmente interesado en cómo las decisiones sobre ahorro e inversión se ven influenciadas por características personales (como la emoción y la identidad) frente a aspectos del entorno de decisión (como las opciones predeterminadas y los menús).