
‘Sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquíllate…’, cantaba el grupo español Mecano en 1982. Pese a la evolución de las sociedades y la búsqueda por romper estereotipos para priorizar el intelecto femenino por encima de la apariencia, todo indica que la belleza y el dinero siguen estrechamente relacionados. Estudios recientes revelan que una mujer que utiliza maquillaje en su entorno laboral percibe ingresos hasta 20% superiores en comparación con quienes no lo hacen.
Los sociólogos Jaclyn Wong y Andrew Penner de la Universidad de Chicago llaman a este fenómeno ‘grooming premium’. Este se refiere a la ganancia monetaria obtenida por el tiempo y esfuerzo dedicado al arreglo personal diario.
El equipo analizó a 14,000 trabajadores para estudiar la relación entre belleza y dinero. Los datos demuestran que la inversión en cosméticos funciona como una herramienta de negociación salarial efectiva, incluso en las empresas ‘modernas’.
Su investigación, titulada Gender and the Returns to Attractiveness, revela que las mujeres que dedican tiempo al maquillaje y peinado ganan salarios superiores. Determinaron que el mercado laboral recompensa la disciplina estética con un incremento promedio de $6,000 dólares en el sueldo anual (unos $116,000 pesos mexicanos).
El estudio concluye que el uso de maquillaje y un buen peinado influyen mucho más en el éxito financiero que la belleza genética o el atractivo físico natural. (Y de los logros académicos o el CV mejor ni hablamos).
Aunque el ‘grooming premium’ refuerza estándares estéticos y exige una inversión constante, también puede ser una estrategia efectiva para cerrar un poquito la brecha salarial.
De acuerdo con datos del INEGI y BBVA Research, la disparidad salarial de género persiste en México. Para finales de 2025, en el empleo formal las mujeres perciben en promedio unos $16,434 pesos mensuales, frente a los $19,361 pesos que ganan de media los hombres.
La psicología detrás del uso de cosméticos en el trabajo sugiere que estos alteran radicalmente la forma en que se evalúan las capacidades de una mujer. El mercado laboral actual asocia el cuidado de la imagen personal con la atención al detalle y el rigor en los negocios.
Un estudio liderado por la doctora Nancy Etcoff de la Universidad de Harvard confirmó que el maquillaje aumenta la percepción de competencia laboral.
Los participantes del experimento calificaron a las mujeres maquilladas como personas mucho más confiables, agradables y capaces frente a quienes mostraban un rostro natural. Esta ventaja visual se traduce en una mayor probabilidad de obtener ascensos y liderar equipos en sectores altamente competitivos.
La investigación de Harvard destaca que un estilo ‘profesional’ genera confianza, mientras que uno excesivamente llamativo podrían reducir ligeramente esa percepción de autoridad. Gestionar estratégicamente la relación entre belleza y dinero permite que las profesionales proyecten seguridad y control en sus respectivos campos de especialidad.
El economista Daniel Hamermesh, autor de la investigación Beauty Pays, sostiene que las personas atractivas suelen generar mayores beneficios para sus empresas. Por ejemplo, cierran más ventas y contratos, y tienden a tener menos conflictos con clientes.
Ese valor agregado que ‘las guapas’ aportan a sus empleadores no es en vano, pues suele retribuirse en forma de mayores comisiones, bonos y sueldos entre 15% y 20% superiores al promedio de sus compañeras #SinMaquillaje.
Como vemos, expertos e instituciones coinciden en que la percepción visual sigue dominando gran parte de las decisiones de contratación y promoción de personal (aunque los jefes, directivos y Recursos Humanos no quieran admitirlo).
Para las mujeres profesionistas, esta dinámica implicaría considerar el gasto en cosméticos, así como dedicar tiempo y esmero al arreglo personal, como una inversión necesaria para asegurar su propio crecimiento financiero.
¡Dinos qué opinas! Te leemos en nuestras redes sociales.

