
En un giro inesperado de la fe al mundo digital, una parroquia de Perú trasladó sus misas a un universo virtual dentro del videojuego Roblox, y lo que comenzó como una propuesta experimental hoy moviliza a decenas de jóvenes cada noche: sentados como avatares, participan de ceremonias religiosas en un templo digital. Lo sorprendente: esta idea, que conecta tradiciones religiosas con tecnología, no solo ha captado millones de vistas sino que demuestra cómo la espiritualidad se adapta al ritmo de nuevas generaciones conectadas.
La iniciativa comenzó en la ciudad peruana de Chiclayo, donde una comunidad católica decidió llevar sus celebraciones religiosas al mundo virtual. A través de la cuenta de TikTok @ChiclayoEterno, los organizadores presentaron oficialmente —el 14 de septiembre de 2025— un proyecto que replica digitalmente la ciudad, incluyendo una versión virtual de su catedral, para que los fieles puedan participar en misas desde la plataforma Roblox.
La propuesta tiene como intención responder a una realidad contemporánea: muchos jóvenes pasan buena parte de su vida social —e incluso emocional— en entornos virtuales, por lo que trasladar la experiencia religiosa a esos espacios podía representar una vía para recuperar su cercanía con la fe.
Para unirse a la celebración, los interesados deben crear una cuenta en Roblox y entrar al mapa “Chiclayo Eterno”. También se recomienda unirse al servidor oficial de Discord, cuyo enlace aparece en el perfil de TikTok del proyecto, para recibir fechas, horarios y detalles de la transmisión.
Las ceremonias comienzan todos los días a las 19:00 hora de Perú (18:00, hora de la Ciudad de México), y consisten en una transmisión en vivo —por TikTok o similar— donde un sacerdote real, representado por un avatar dentro del juego, dirige la liturgia. Los usuarios entran con sus avatares, toman asiento en bancas virtuales y escuchan la misa en tiempo real.
@chiclayo.eterno_ Señor de los Milagros en Roblox! #señordelosmilagros #robloxfyp #procesion #octubre #zbcxya ♬ sonido original – Chris
Según reportes, lo que en un principio algunos tomaron como una broma o experimento viral, hoy atrae a decenas —y en algunos casos cientos— de participantes cada noche.
Para muchos de estos jóvenes, el atractivo no solo está en la comodidad de seguir una misa desde casa, sino en la experiencia colectiva con otros usuarios; un espacio donde trabajar la fe, explorar comunidad y sentirse parte de algo —incluso en el entorno digital.
La idea representa una estrategia de “evangelización 2.0”: una adaptación de las instituciones religiosas a la cultura digital contemporánea, donde los encuentros presenciales pueden ser complementados (o en algunos casos sustituidos) por espacios virtuales.
Sin embargo, también surgen cuestionamientos: algunos critican que un videojuego —plataforma asociada a entretenimiento, ocio y a menudo a contenidos frívolos— pueda ser espacio para un rito sagrado. Otros señalan que la solemnidad, el simbolismo y la comunidad física de una iglesia podrían perderse en la traducción digital.
Para quienes defienden la iniciativa, esta forma de celebrar ofrece una alternativa inclusiva, accesible y atractiva para quienes, por distancia, timidez o ritmo de vida, difícilmente acudirían a una iglesia física. Un entorno conocido, cómodo y adaptado a su día a día digital.
Pero los retos son reales: ¿puede un avatar sustituir la presencia de una comunidad real? ¿Qué papel juegan la espiritualidad y el acompañamiento en un mundo mediado por pantallas? ¿Cómo asegurar que los participantes comprendan y vivan el significado del rito, más allá del formato virtual?
Estas preguntas entran en debate entre creyentes, teólogos y comunidades.
Para la institución religiosa, la apuesta demuestra voluntad de innovación, pero también exige responsabilidad: respetar la esencia del rito, garantizar un ambiente de respeto, y ofrecer acompañamiento espiritual real —no solo “pixels” — a quienes decidan sumarse.
