
Un ingeniero mexicano está empujando los límites de la ciencia en uno de los laboratorios más avanzados del mundo. Guillermo Herrera-Arcos, originario de Veracruz y actualmente en el MIT Media Lab, logró activar músculos sin electricidad, utilizando luz y modificando células para que respondan a ella. El avance, basado en optogenética, abre la puerta a una nueva forma de comunicación entre tecnología y cuerpo humano, con implicaciones médicas, éticas y de negocio.
Un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts, liderado por Herrera-Arcos y el científico Hugh Herr, logró controlar músculos utilizando luz en lugar de electricidad, según investigaciones publicadas en Science Robotics.
El experimento, realizado en modelos animales, demostró que la estimulación lumínica puede activar músculos de forma más natural, imitando cómo el cerebro envía señales al cuerpo.
La base del avance es la optogenética, una técnica que consiste en modificar genéticamente células para que respondan a estímulos luminosos.
En este caso:
El resultado: los músculos se contraen cuando reciben luz, como si recibieran órdenes del cerebro.
Uno de los hallazgos más relevantes es el rendimiento del sistema.
Mientras la estimulación eléctrica tradicional:
La optogenética logró:
Esto representa una mejora significativa frente a las tecnologías actuales.
Las prótesis modernas enfrentan un reto clave: el cerebro no las reconoce como propias.
Esto provoca:
El enfoque de Herrera-Arcos busca resolver esto al crear un sistema más biológico que mecánico, donde el músculo responde de forma similar a como lo haría naturalmente.
El potencial del avance es amplio.
Entre sus posibles aplicaciones:
Incluso se explora la posibilidad de crear “motores biológicos”, es decir, tejidos vivos que funcionen como sistemas de asistencia dentro del cuerpo.
El avance también abre preguntas complejas.
Para que funcione en humanos, es necesario:
Esto plantea dilemas éticos sobre:
Actualmente, la tecnología solo ha sido probada en animales.


