
México se ha convertido en un polo atractivo para personas migrantes que deciden emprender. Con altos niveles de formación académica, enfoque en innovación y empresas con facturación superior al promedio nacional, su aportación al ecosistema emprendedor es clara; sin embargo, el desconocimiento legal, la falta de información y los costos administrativos siguen siendo barreras estructurales.
Cada vez más personas extranjeras encuentran en México un espacio para desarrollar proyectos empresariales. No obstante, emprender fuera del país de origen implica enfrentar procesos legales, culturales y administrativos desconocidos. La Radiografía del Emprendimiento en México 2025: edición Migrantes, elaborada por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) con apoyo de la Fundación Friedrich Naumann, pone cifras y testimonios a esta realidad.
El estudio muestra que 80.6% de las personas migrantes fundadoras de empresas en México cuenta con licenciatura o estudios de posgrado, y que una de cada cuatro empresas con migrantes en el equipo fundador invierte en desarrollo tecnológico. Además, estas compañías reportan, en promedio, una facturación anual cinco veces mayor al promedio nacional, lo que subraya su impacto económico.
En México, 4.6% de las empresas tiene al menos una persona extranjera en el equipo fundador. La mayoría proviene de países de América Latina, principalmente Venezuela, Colombia, Argentina y Perú, aunque también destacan emprendedores de Estados Unidos y España. Esta diversidad fortalece la innovación y la conexión con mercados internacionales.
Solo 8% de las personas migrantes fundadoras llegó a México con la intención explícita de crear una empresa. En la mayoría de los casos, la migración respondió a una oferta laboral, una relación de pareja o vínculos familiares. Además, 15.9% cuenta con condición de refugio por razones humanitarias, lo que revela un componente social relevante dentro del ecosistema emprendedor.
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la existencia de una “segunda frontera” administrativa. Cerca de 29.5% de las personas migrantes emprende sin claridad sobre las leyes mexicanas, mientras que 84% no conoce programas gubernamentales de apoyo empresarial y 64.1% no ha recibido ningún apoyo público o privado.
Estos vacíos de información y acompañamiento limitan el potencial de empresas que ya demuestran capacidad de crecimiento.
Más allá de los trámites, varios testimonios subrayan la importancia de contar con redes de apoyo locales. Para muchas personas migrantes, la falta de contactos iniciales dificulta conseguir clientes, proveedores o aliados estratégicos, incluso cuando los procesos legales resultan manejables.
El emprendimiento migrante en México representa una oportunidad estratégica para fortalecer la innovación, la inversión y la diversificación productiva. Sin embargo, para aprovechar plenamente este talento, el país necesita reducir fricciones administrativas, mejorar la difusión de apoyos y construir un ecosistema más accesible e incluyente. La Radiografía de la ASEM deja claro que el potencial existe; ahora el reto es acompañarlo con políticas y herramientas adecuadas.
