
La inclusión de materias, actividades y experiencias prácticas de emprendimiento en los nuevos planes de estudio está contribuyendo a que más personas den el paso de emprender y desarrollen habilidades clave para gestionar e impulsar el crecimiento de sus empresas.
En el marco del Día Internacional de la Educación (24 de enero), la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) destaca que los esfuerzos de instituciones educativas por incorporar contenidos de emprendimiento en la formación han quintuplicado el interés de las personas menores de 24 años por fundar una empresa. Esto demuestra que la educación para emprender no se limita a “motivar”: implica enseñar a convertir ideas en modelos viables, tomar decisiones con información y construir empresas con bases sólidas desde el aula.
De acuerdo con la Radiografía del Emprendimiento en México 2025, estudio elaborado por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), 7.2% de las y los jóvenes de 18 a 24 años emprendieron impulsados por un programa educativo de emprendimiento, frente a 1.3% de las personas mayores de 25 años. Esto representa una influencia cinco veces mayor de los programas educativos como impulsores del emprendimiento entre la población más joven.
El estudio también revela que 73.2% de las personas emprendedoras tiene licenciatura o un nivel educativo superior, frente a 21.6% en la población general; además, 41.5% cursó su último grado en una escuela privada, mientras que, en el total de la población, ese porcentaje es de 16.3 por ciento.
La ASEM también señala que algunos de los principales motivos de fracaso empresarial podrían abordarse desde la educación emprendedora. Entre ellos destacan la falta de liquidez y capital de trabajo —responsable del 26.5 % de los fracasos de empresas en México—, los problemas con socios o socias (23.4 %), las dificultades para conseguir financiamiento (21.5 %) y la mala administración del negocio (20.0 %), entre otros.
“Los datos muestran que las empresas fundadas por personas más jóvenes alcanzan la rentabilidad más rápido, pero su nivel de facturación es menor”, señaló Liliana Orozco, Coordinadora de Investigación de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM).
Para fortalecer el emprendimiento en México, es clave que distintos actores trabajen en conjunto: la academia contribuye con investigación y formación de talento; el gobierno, con políticas públicas efectivas; y la iniciativa privada, con infraestructura y acceso a mercados. La coordinación entre estos frentes permite que más empresas nazcan, crezcan y se consoliden como motores de cambio.
La creciente motivación de las personas menores de 25 años por fundar empresas responde a la implementación de nuevos programas formativos en instituciones de educación media superior y superior, que ayudan a desarrollar conocimientos técnicos, así como competencias como trabajo en equipo, liderazgo y comunicación. Incorporar una visión emprendedora en la formación —que incluya proyectos reales, retos con empresas, mentorías, ferias, incubación y vinculación con el sector productivo— permite que más estudiantes estén mejor preparados para incidir de manera positiva en su entorno y aportar al desarrollo social.
Este impulso no se limita a la juventud recién egresada. En promedio, las personas fundadoras de empresas en México iniciaron sus negocios a los 31 años de edad, y 71 % de quienes hoy lideran empresas tiene más de 34 años.
“Si queremos que nazcan más empresas y, sobre todo, que sobrevivan y crezcan, debemos integrar esta formación de manera sistemática: menos teoría, más práctica; menos intención, más ejecución”, señaló Ulrick Noel, Director General del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera (EGL) del Tecnológico de Monterrey.
En este contexto, integrar la educación emprendedora desde etapas tempranas y con un enfoque práctico no es solo una apuesta educativa que multiplica por cinco el impulso por emprender en México: es una estrategia de desarrollo para ampliar oportunidades, fortalecer la capacidad de gestión de las nuevas generaciones y elevar las probabilidades de que más empresas se mantengan, crezcan y generen valor en sus comunidades.
