
Cristina Soto recuerda con claridad el momento en que su vida cambió. Estaba de luna de miel en Asia cuando vio algo que le llamó poderosamente la atención: largas filas frente a una pequeña tienda de bebidas llamada Gong Cha. Jóvenes tomándose fotos, vasos llenos de té con perlas de tapioca y un ambiente que parecía más una experiencia social que una simple compra.
“Nunca había probado bubble tea en mi vida”, me cuenta durante la entrevista par Emprendedor.com. Pero aquel descubrimiento —sumado a una coincidencia personal, acababa de quedarse sin trabajo— detonó una idea que terminaría transformándose en una de las franquicias de bebidas más dinámicas del país. Siete años después, Soto dirige la expansión en México de Gong Cha, una marca internacional nacida en Taiwán que hoy suma más de un centenar de unidades en el país y busca redefinir el concepto de experiencia alrededor de una bebida.
El bubble tea —una bebida originaria de Taiwán que combina té, leche o frutas con perlas de tapioca— se ha convertido en un fenómeno global. Según la consultora Grand View Research, el mercado mundial del bubble tea superó los 2,400 millones de dólares en 2023 y podría crecer a una tasa anual cercana al 8% durante la próxima década.
En México, el producto llegó relativamente tarde, pero su popularidad ha crecido rápidamente, impulsada por la cultura digital, las redes sociales y la búsqueda de nuevas experiencias gastronómicas.
Cuando Cristina Soto descubrió Gong Cha durante su viaje por Asia, supo que había algo especial.
“Veíamos filas enormes, gente tomando fotos, jóvenes compartiendo la bebida. Era algo diferente”, recuerda.
Tras investigar el mercado mexicano, notó que el bubble tea existía, pero no con la calidad ni el posicionamiento internacional de la marca taiwanesa.
La decisión de traer la franquicia no fue inmediata, pero sí intuitiva.
Durante el mismo viaje, Soto llenó la solicitud para adquirir la franquicia y comenzó el proceso formal al regresar a México.
Siete años después, el proyecto que comenzó como una apuesta personal se ha convertido en una red de más de 100 tiendas en el país.
Uno de los factores que Soto considera clave para el posicionamiento de la marca es la consistencia en la calidad del producto.
Por ejemplo, el té y la tapioca se preparan en intervalos cortos para garantizar frescura.
“Cada cuatro horas cambiamos el té y la tapioca. No vas a recibir un producto preparado desde la mañana”, explica.
Introducir una bebida extranjera también implicó adaptar el concepto al consumidor local.
Uno de los primeros cambios fue el lenguaje del menú. Soto explica que algunos nombres originales en mandarín o inglés se modificaron para hacerlos más cercanos al público mexicano.
Algunas adaptaciones fueron más profundas.
En Asia es común encontrar toppings como frijoles dulces dentro del bubble tea, algo que podría resultar extraño para muchos consumidores mexicanos.
“Es un shock cultural”, reconoce Soto.
Por ello, la marca decidió priorizar sabores y combinaciones más compatibles con el paladar local.
Además de bebidas, Gong Cha ha comenzado a experimentar con nuevos conceptos gastronómicos.
Uno de ellos es un ramen bar integrado dentro de algunas tiendas.
El objetivo es ampliar la experiencia del consumidor y atraer nuevos públicos.
Para Soto, el crecimiento de Gong Cha no sería posible sin una red sólida de franquiciatarios.
“No lo podemos hacer solos”, afirma.
El modelo se basa en acompañamiento constante, capacitación y comunicación continua con cada operador.
En ese sentido, las ventas son importantes, pero no son el único indicador.
La marca también monitorea métricas de experiencia del cliente, especialmente a través de reseñas y encuestas.
“Si tuviste una buena experiencia, vas a regresar y lo vas a compartir”, explica Soto.
A corto plazo, la empresa busca seguir ampliando su presencia en el país.
Soto estima que la marca podría alcanzar 150 tiendas en los próximos cinco años, apoyada por nuevos formatos y ubicaciones estratégicas.
La historia de Cristina Soto también refleja el papel creciente de las mujeres en el liderazgo empresarial.
Además de dirigir la expansión de una franquicia internacional, equilibra su vida profesional con la maternidad y la vida familiar.
“Trato de tener momentos para desconectarme cuando estoy con mi familia”, dice.
Para Soto, el verdadero éxito de Gong Cha no está únicamente en el crecimiento del negocio.
“Me encanta entrar a una tienda y ver caras felices”, comenta.
Ese ambiente —de experiencias compartidas, risas y bebidas coloridas— es el legado que espera mantener en el futuro.
La historia de Cristina Soto demuestra que muchas oportunidades de negocio nacen de momentos inesperados. Lo que comenzó como una curiosidad durante un viaje terminó convirtiéndose en una de las franquicias de bubble tea más visibles en México. Con una estrategia centrada en calidad, experiencia del cliente y una red sólida de franquiciatarios, Gong Cha busca consolidarse como un referente dentro de la industria de bebidas en el país. Y para Soto, más allá de las cifras, el verdadero logro será que las tiendas sigan siendo lo que siempre quiso que fueran: espacios felices donde la gente disfrute un momento diferente.


