
“Serenidad en los momentos complejos y sobriedad en los de éxito”. Eduardo Dondé de Teresa lo dice sin grandilocuencia, casi como si estuviera hablando de una regla personal para empezar el día. Pero detrás de esa frase hay más de un siglo de historia institucional, 400 sucursales operando en el país y una fundación que ha decidido apostar por lo más estratégico —y a la vez más humano—: transformar la vida de niñas y niños de 4 a 12 años en zonas urbanas marginadas.
En un México marcado por la volatilidad económica y la incertidumbre global, Banco Dondé y Fundación Dondé están viviendo una etapa de expansión que no solo es territorial o tecnológica, sino también conceptual: demostrar que rentabilidad e impacto social no están peleados.
Fundación Dondé está por cumplir 107 años, una permanencia poco común en el ecosistema financiero mexicano. En un país que ha atravesado revoluciones, devaluaciones y crisis bancarias, la institución ha aprendido una lección clave: cautela en el gasto, reservas para años complejos y líneas de crédito disponibles ante emergencias.
De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el sistema bancario mexicano mantiene niveles sólidos de capitalización, pero enfrenta retos de inclusión y digitalización. En ese entorno, Banco Dondé ha encontrado un nicho específico: el segmento que busca acompañamiento físico y educación financiera.
“Rentabilidad y fin social no están peleados”, afirma Eduardo Dondé. La clave está en el destino final de las utilidades.
A diferencia de otros modelos financieros, aquí los remanentes se canalizan a proyectos educativos. Es una estructura que recuerda a los históricos montes de piedad europeos, instituciones financieras con vocación social que han operado durante siglos.
En un mercado donde proliferan fintechs enfocadas al crédito, Banco Dondé mantiene casi 400 sucursales físicas en el país.
Mientras muchas plataformas digitales dependen de terceros para depósitos y retiros, esta red permite atención directa, acompañamiento y educación financiera. Según el Banco Mundial, cerca del 51% de los adultos en México aún enfrenta barreras de inclusión financiera, especialmente en segmentos vulnerables.
La estrategia de expansión incluye una aplicación que puede abrirse en tres minutos y eliminar comisiones innecesarias.
En un entorno donde más del 70% de las fintech en México están orientadas al crédito, según la Asociación Fintech México, Banco Dondé apuesta por el ahorro con liquidez inmediata y rendimientos competitivos.
Ante la llamada “cuesta de enero prolongada” y la volatilidad económica, Dondé enfatiza la importancia del ahorro, inversiones a plazo y formación financiera desde edades tempranas.
La incertidumbre, señala, es letal para la inversión. Por eso, parte del crecimiento del banco se basa en fortalecer capacidades financieras de sus clientes.
El modelo integra tres niveles: urgencia a través del crédito prendario, mediano plazo mediante servicios bancarios y largo plazo con educación infantil.
Este enfoque coincide con investigaciones del Banco Mundial que subrayan que la inclusión financiera combinada con educación aumenta la movilidad social.
Fundación Dondé enfoca su expansión educativa en zonas urbanas marginadas, trabajando cinco pilares: autoestima, visión de futuro, manejo del estrés, habilidades sociales y perseverancia.
Diversos estudios de desarrollo infantil han demostrado que habilidades socioemocionales tempranas inciden directamente en la permanencia escolar y la inserción laboral futura.
“No es dar de comer un día, es enseñar a salir adelante”, resume Dondé.
El impacto se mide en permanencia institucional, número de beneficiarios y mejora en indicadores socioemocionales.
El banco opera bajo regulación bancaria y respaldo del IPAB, lo que brinda certeza en un entorno donde muchos usuarios desconfían de soluciones digitales no reguladas.
Esta combinación de digitalización con respaldo institucional fortalece su posicionamiento.
Devaluaciones, pandemia y cambios regulatorios han sido pruebas constantes. La respuesta: prudencia financiera, reservas y cercanía con clientes.
Esa disciplina ha permitido sostener la expansión sin comprometer estabilidad.
Eduardo Dondé define su liderazgo como vocación de servicio. No solo hacia beneficiarios, sino también hacia colaboradores.
“Servir es lo que hace la diferencia”, afirma.
La serenidad ante presión proviene de prácticas personales como yoga y disciplina interio.
En un sector donde las decisiones deben ser rápidas y certeras, el equilibrio personal se vuelve estratégico.
El objetivo es llegar diariamente a un millón de niñas y niños en zonas urbanas marginadas.
“Si logramos eso, México vuela”, dice con convicción.
Banco Dondé y Fundación Dondé están demostrando que la expansión no solo se mide en sucursales o aplicaciones descargadas, sino en impacto social sostenible.
La visión de Eduardo Dondé de Teresa integra disciplina financiera, innovación tecnológica y una profunda vocación de servicio. En un entorno económico incierto, su modelo apuesta por algo poco común: crecer sin perder el propósito. Y si logra alcanzar su meta de impactar a un millón de niños cada día, no solo habrá expandido un banco, sino una posibilidad real de transformación social.
