
Durante décadas, la marca danesa Pandora construyó su imperio global sobre una promesa clara: joyería accesible hecha principalmente de plata. Sin embargo, el mercado internacional de metales preciosos ha dado un giro inesperado. El precio de la plata ha subido tanto que la compañía ahora está apostando por un metal históricamente más exclusivo: el platino.
La paradoja es contundente: lo que antes era el material premium ahora puede resultar más competitivo que el tradicional insumo estrella de la marca. Según reporta The New York Times, esta decisión marca un punto de inflexión estratégico en la industria de la joyería accesible.
De acuerdo con The New York Times, el precio de la plata ha aumentado de forma significativa en los últimos años debido a una combinación de factores: demanda industrial creciente (especialmente en energías renovables y tecnología), tensiones geopolíticas y restricciones en la oferta minera.
La plata no solo se utiliza en joyería; también es clave en paneles solares, componentes electrónicos y aplicaciones médicas. Esa presión industrial ha reducido su disponibilidad relativa para sectores como el de accesorios.
La solución que Pandora está explorando es inesperada: incrementar el uso de platino en ciertas líneas de producto.
Tradicionalmente, el platino se ha considerado más caro que la plata. Sin embargo, los mercados de metales no son estáticos. En ciertos momentos recientes, la diferencia de precios entre ambos materiales se ha reducido de manera significativa, haciendo que el platino resulte competitivo en términos relativos.
Según el NYT, la compañía ha comenzado a adaptar procesos y diseños para incorporar más platino, buscando equilibrar costos, percepción de valor y rentabilidad.
Para una empresa como Pandora, que basa gran parte de su producción en plata esterlina, el impacto es directo en costos y márgenes.
El cambio de Pandora refleja una tendencia más amplia en el sector joyero. Las marcas deben adaptarse a:
La joyería accesible vive una presión dual: mantener precios atractivos mientras enfrenta costos crecientes.
El caso de Pandora muestra cómo incluso compañías consolidadas deben replantear su modelo cuando las materias primas dejan de comportarse como históricamente lo hacían.
Uno de los factores clave es que la plata compite con sectores industriales estratégicos.
La transición energética global ha impulsado la fabricación de paneles solares, que requieren cantidades importantes de plata. Este fenómeno ha incrementado la demanda estructural del metal.
Mientras tanto, el platino tiene una demanda más concentrada en sectores específicos como catalizadores automotrices y joyería de alta gama, lo que puede generar ventanas de oportunidad en precios relativos.
Para los clientes de Pandora, el cambio podría traducirse en:
El reto para la marca será comunicar adecuadamente la transición sin perder su identidad de joyería accesible.
La decisión de Pandora de apostar por el platino es un recordatorio de que en los negocios no existen materiales intocables ni estrategias permanentes.
Cuando el precio de la plata sube impulsado por fuerzas globales, incluso una marca construida sobre ese metal debe reinventarse. Más que un simple ajuste de insumos, este movimiento revela cómo las cadenas de suministro globales y la transición energética están redefiniendo industrias completas, desde la tecnología hasta la joyería.


