
En el corazón del emprendimiento mexicano —donde la creatividad se entreteje con la disciplina y la búsqueda de nuevas oportunidades— ha surgido un nuevo relato de reinvención. La destacada comunicadora y reportera deportiva Vanessa Huppenkothen, habitual rostro de ESPN, ha dado un salto desde las transmisiones deportivas hacia el universo del bienestar facial. Con su marca The Face Method, fundada en México y ya presente además en España, ha apostado por la denominada “gimnasia facial” como modelo de negocio: un centro que fusiona entrenamiento, salud y belleza, y que expresa la aspiración de una generación de emprendedoras que operan con propósito. Esta es la historia de cómo y por qué Vanessa decidió entrar en esta industria —y qué podemos aprender de su trayecto.
Vanessa Huppenkothen cimentó su trayectoria como periodista deportiva de élite cubriendo eventos como los Juegos Olímpicos, Mundiales de fútbol y Super Bowls. Pero más allá de las cámaras, empezó a desarrollar un interés personal cada vez más profundo por el cuidado de su piel: “empecé a meterme mucho en el tema de lifting facial no invasivo”, reconoció en entrevista con Emprendedor.com. Esa inquietud le abrió un camino hacia el mundo del emprendimiento con sentido.
En su recorrido, Vanessa identificó que, a nivel internacional, los “gimnasios de cara” —espacios donde se entrenan los músculos faciales, se tonifican y activan mediante técnicas como yoga facial o electroestimulación— empezaban a ganar terreno. En Londres descubrió este nicho y llevó la idea a México.
“Me pareció interesantísimo trabajar los músculos de la cara. Hablé con la dueña y le dije que me hubiera encantado llevar su método a México”, comenta.
Aquí la industria apoyaba su apuesta: según datos recientes, el mercado mexicano de tratamientos estéticos no invasivos generó 1 ,209.4 millones de de dólares en 2023 y proyecta llegar a 3,474 millones en 2030, con un crecimiento compuesto de 16.3 % anual. Estos números dejan claro que el negocio del ‘bienestar estético’ tiene impulso.
Fundada por Vanessa en colaboración con socios, la marca The Face Method se presenta como “líder en gimnasia facial” en México. Su propuesta clave: diferenciarse de un spa tradicional y funcionar más bien como un “gimnasio para el rostro”. En sus centros no hay camas de tratamiento típicas, sino sillas reclinables, rutinas estructuradas de 30 a 50 minutos y un ambiente diseñado para resultados visibles. La combinación de yoga facial, drenaje linfático, electroestimulación, crioterapia, luz LED y aparatología se convierte en el “workout” del rostro.
El atractivo principal de The Face Method está en ofrecer resultados visibles desde la primera sesión sin necesidad de procedimientos quirúrgicos. “No estoy en contra de lo invasivo, pero esto es un complemento para tu rutina de belleza”, explicó Vanessa.
El trayecto de Vanessa tiene elementos que son lecciones para muchas emprendedoras: reinventarse cuando el entorno cambia (la pandemia fue clave en su reconversión), profundizar en el conocimiento al capacitarse con los mejores facialistas internacionales, y apostar por un equipo sólido y apasionado.
Como ella misma declaró: “emprender no es para cualquiera… no tiene horario, no tiene sueldo, no hay garantía”. Además, la decisión de generar una marca con propósito —promover bienestar natural, menos invasivo— muestra que el emprendimiento puede combinar negocio y valores.
Abrir el negocio en México no fue sencillo: permisos, importación de máquinas y trámites ante COFEPRIS complicaron el arranque.
“Si hubiera sabido lo difícil que era, lo hubiera pensado dos veces. Pero cuando empiezo algo, no tiro la toalla”, dijo Huppenkothen
Luego del éxito en México, The Face Method amplió su presencia y aterrizó en Madrid. Vanessa explica que se enfrentaron al reto de “adaptarnos a nuevas pieles y necesidades”, por ejemplo, la piel europea que “es bastante más seca que en América Latina”. La expansión plantea la necesidad de mantener la esencia del método y al mismo tiempo respetar variantes culturales y fisiológicas del cliente internacional. La visión es llegar más allá: Barcelona, Málaga y quizá más ciudades europeas.
Recientemente firmaron un acuerdo con GNF, la mayor empresa de franquicias en el mundo, para llevar The Face Method a Sudamérica y Medio Oriente. Vanessa, sin embargo, aclara que busca crecer con calidad: “No quiero un Face Method en cada esquina, prefiero pocos, pero muy buenos”.
La página oficial de la marca presenta el modelo de franquicia como una “oportunidad excepcional para emprendedores visionarios” que desean operar bajo un esquema de éxito probado. Esto indica que no solo es una marca de servicios, sino un negocio estructurado para crecer, lo que abre una lección clave: cuando el modelo está bien diseñado, los emprendimientos pueden escalar a nivel internacional.
Aunque el público principal son mujeres, Vanessa destaca que cada vez más hombres se suman. “Tenemos una audiencia bastante alta de hombres que se cuidan”, comentó.
El entorno favorece la apuesta de Vanessa. Además del dato de 1,209.4 millones USD de mercado en 2023 en México para tratamientos estéticos no invasivos, la industria de belleza y cuidado personal en México también reporta un tamaño de aproximadamente 16.82 mil millones de USD en 2025 y proyecta crecer hasta 21.49 mil millones de en 2030, con un CAGR de 5 por ciento.Esa combinación de tendencia creciente del cuidado personal y apertura a tratamientos de bienestar posiciona a The Face Method en un espacio estratégico.
No todo es facilidad en este camino. Vanessa comenta que encontrar “un equipo que le ponga todo el esfuerzo y dedicación a cada workout” fue complicado. También el reto de entrar al mercado europeo con su modelo y adaptar la oferta supone inversión, aprendizaje, logística y cultura corporativa. El emprendimiento conlleva riesgos: sin horario garantizado, sin sueldo fijo al inicio. Pero la claridad de propósito y la estructura hacen la diferencia.
La historia de Vanessa Huppenkothen transmite varios mensajes para otras mujeres que desean emprender: primero, que la experiencia profesional puede ser un trampolín para diversificar; segundo, que identificar una necesidad emergente —como el bienestar facial no invasivo— puede generar ventaja competitiva; tercero, que aprender del mercado internacional y de expertos fortalece la propuesta; y cuarto, que construir una marca con valores —cuidado natural, equipo sólido, resultados visibles— puede generar fidelidad y diferenciación.
