
Un caso insólito en el mundo laboral chino ha dado la vuelta a los titulares internacionales: un ingeniero fue despedido tras tomar múltiples pausas para ir al baño que duraban más de una hora cada una, siendo la más extensa de cuatro horas, según informes recientes. El episodio, ocurrido entre abril y mayo de 2024 en una empresa de la provincia de Jiangsu, no solo ha generado debate sobre derechos laborales y el equilibrio entre disciplina y salud en el trabajo, sino que también ha puesto sobre la mesa cómo se interpretan y aplican los contratos y las políticas internas en un entorno donde la productividad y el cumplimiento de normas son vigilados de cerca.
Un ingeniero identificado únicamente por su apellido Li, empleado en una compañía de Jiangsu (China oriental) desde 2010, fue despedido tras ser observado tomando 14 pausas al baño durante un mes, con tiempos que superaban regularmente la hora por ocasión, y la más prolongada alcanzó aproximadamente cuatro horas.
Li aseguró estar lidiando con hemorroides, aportando medicamentos y registros quirúrgicos como evidencia médica. No obstante, la empresa alegó que no había informado formalmente de su condición ni había solicitado la licencia médica correspondiente.
La empresa, ante la controversia, presentó grabaciones de vigilancia que mostraban las extensas ausencias de Li de su puesto de trabajo. Según el contrato, ciertos períodos prolongados sin autorización se consideraban como ausencia injustificada. De hecho, acumulaciones equivalentes a tres días laborales en 180 días eran motivo de terminación automática del contrato.
Adicionalmente, el contrato de Li exigía que respondiera puntualmente a las solicitudes y mensajes de trabajo. La compañía argumentó que durante sus pausas prolongadas el ingeniero no respondió de manera oportuna, lo que afectó directamente su desempeño.
Tras ser despedido, Li presentó una demanda alegando que su cese fue terminación ilegal del contrato de trabajo, exigiendo una compensación de 320,000 yuanes (aproximadamente 45,000 dólares).
En su defensa, mostró registros médicos que incluían medicamentos comprados y un historial de cirugía reciente en enero de 2025. Sin embargo, las autoridades judiciales constataron que muchos de los descansos se produjeron antes de que la documentación médica cubriera el período en cuestió. Remarcaron que, aun cuando tenía motivos de salud, el trabajador no siguió los procedimientos de notificación y licencia previstos.
Después de dos rondas de juicio, el tribunal no emitió una decisión definitiva sobre la legalidad del despido, sino que actuó como mediador entre ambas partes. Finalmente, la empresa accedió a otorgar a Li una compensación de 30,000 yuanes (unos 4,200 dólares). El pago se dió considerando su larga trayectoria en la compañía y las dificultades económicas que enfrentar tras perder su empleo.
Este desenlace refleja el intento de equilibrar los derechos laborales con la necesidad empresarial de mantener disciplina y productividad.
Esto deja una señal clara de que los tribunales chinos pueden buscar soluciones intermedias en disputas de este tipo.
El caso de Li se suma a otros incidentes en China donde las pausas excesivas han generado controversia en el entorno laboral, incluyendo episodios anteriores en los que empleados fueron despedidos por ausencias prolongadas en el baño o pausas que interferían con sus responsabilidades de trabajo.
Bajo la Ley Laboral de China, los empleados tienen derecho a condiciones sanitarias y protección de salud en el trabajo. Sin embargo, se reconoce el derecho de los empleadores a establecer normas de disciplina y productividad. Esta tensión entre derechos y obligaciones sigue siendo objeto de debate entre especialistas, sindicatos y trabajadores.
