¡Adios, Educación a Distancia!

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¡Adios, Educación a Distancia!
¡Hola Educación Virtual!

E-Learning NO es educación a distancia...

Muchas veces cuando se inicia una conversación sobre el tema de educación virtual, los primeros pensamientos de los participantes están centrados en ver como aprovechar la tecnología para la educación a distancia. Sin embargo cuando hacemos énfasis en que e-learning no es educación a distancia, la cara de los contertulios se llena de extrañeza y duda al mismo tiempo.

Pensar en e-learning sólo como una herramienta tecnológica para hacer educación a distancia puede ser un error grave. Veamos por qué.

Primero hay que tener muy claro cuál es el medio en el que se desarrolla la educación virtual: Internet. Como sabemos de sobra, Internet es ante todo un medio de comunicación de doble vía que nos permite estar conectados unos con otros en tiempo global, es decir, sin tener que coincidir en horarios y sitios físicos.

Internet también es, por supuesto, una gran fuente de contenidos, por lo cual el modelo de educación a distancia tradicional, centrado en la creación de materiales, ya no tiene mucho sentido. La educación a distancia se originó con la pregunta: ¿Cómo puedo llevar contenido y conocimiento a personas que no pueden asistir físicamente al aula de clase? De esta forma y de acuerdo con la tecnología disponible, se empezaron a desarrollar programas basados en cartillas, en las cuales los expertos sobre un tema volcaban su conocimiento y luego, mediante exámenes por correo o presénciales, evaluaban el aprendizaje del estudiante.

Este proceso se basaba en el modelo de cátedra, en el cual alguien que sabía mucho le explicaba a alguien que sabía menos. Se reproducía así el modelo de educación tradicional de cualquier centro educativo, pero a distancia.

Con el desarrollo de las nuevas tecnologías se empezaron a crear programas que utilizaban otros recursos como la Tele-educación o el Bachillerato por Radio. Más adelante llegaron los computadores y los sistemas multimedia que no hicieron otra cosa que afianzar el modelo de una vía. Sin embargo, pensar que Internet es simplemente una tecnología más y utilizarla dentro del mismo modelo pedagógico es un error tan grande como la red misma.

Al contrario de los medios tradicionales, Internet permite imaginar nuevos modelos de creación del conocimiento basados en el ejercicio de compartir información y experiencias, más que en el material diseñado. De esta forma se generan habilidades de investigación y navegación en la red para los estudiantes y los profesores, propias de esta nueva era de la educación interconectada.

No se trata de volver a escribir la biografía de Neruda en un curso de literatura latinoamericana, sino de identificar en donde está la mejor biografía, las fotos, la voz y las imágenes del poeta chileno y cuáles son las direcciones de los centros de consulta y los grupos de discusión sobre su obra.  Se trata de saber en donde están los documentos de estudio y critica, cuáles son sus mejores biógrafos y cuál fue su influencia en el pensamiento moderno latinoamericano, incorporándose a la red que genera su nombre.

El conocimiento de este nuevo siglo ya no es el fruto de la recopilación de un experto, plasmada en una cartilla o en un disco compacto. Por el contrario, es el resultado de la búsqueda, la discusión y la transformación permanente y dinámica de la información y de los contenidos. Si a todo esto se suma un proceso de tutoría y seguimiento continuo por parte del maestro, se llega a un modelo de educación que se acerca a la excelencia académica.

Una educación basada en el eje investigación – comunicación entre el tutor y los alumnos y en la red creada entre ellos mismos proporciona un modelo de creación de conocimiento mucho más enriquecedor y creativo que el obtenido por cualquier método tradicional.

Son tan interesantes las posibilidades que genera la educación virtual que en muchas universidades la están utilizando como un complemento natural que ayuda a mejorar la calidad de la educación presencial, obteniendo además una herramienta para optimizar los recursos físicos y humanos de la institución.

Así es que ha llegado el momento de decirle adiós a la educación a distancia para abrirle paso a la “educación sin distancias”, producto del nuevo diálogo entre profesores y alumnos a través de las nuevas tecnologías.

Ricardo Ramírez - Julio / 2002