"Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece" - Jorge Luis Borges

La Curva de la Ambición

LA CURVA DE
LA AMBICIÓN

Por James Champy y Nitin Noria

Resumen para emprendedores

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Reseña

¿Qué es lo que arrastra a algunas personas a realizar actos espectaculares, a llenar sus aspiraciones por encima de las expectativas de cualquiera y a dejar una huella duradera sobre todos los que lo rodean? Según los autores James Champy, co-autor del libro “Reengineering the Corporation”, y Nitin Nohria,  profesor de la Escuela de Administración de Harvard, la respuesta es la ambición. Afirman que la ambición es el ingrediente esencial que transforma una idea simple en un negocio global, destrona un imperio o transforma a una familia de inmigrantes en una dinastía finaciera.

La mayoría de nosotros tenemos sueños de grandeza desde muy temprana edad. Nos vemos crecer y convertirnos en nuestros modelos de vida, ya sean nuestros padres, profesores o ídolos del deporte. Nos inspiramos además a medida que leemos en nuestros libros de escuela acerca de héroes nacionales como Abraham Lincoln, Rosa Parks y Sally Ride. Todas estas experiencias alimentan la semilla de la ambición que nos fue plantada al nacer.

Sin embargo, la gente siempre ha tenido sentimientos encontrados con respecto a la ambición. Aunque reconocemos que es esencial, la vemos como ligeramente peligrosa. No aprobamos a aquellos que abusan de ella, pero no respetamos a quienes no la tienen. Sin embargo, la historia nos confirma que la ambición es con más frecuencia buena que mala. De hecho, la buena ambición es la savia que alimenta el progreso humano.

En este estudio usted aprenderá lo que es la ambición y cómo usarla para lograr grandes cosas para usted mismo, su familia y su compañía. Específicamente, aprenderá sobre las habilidades fundamentales que pueden hacer que empiece a ascender en LA CURVA DE LA AMBICIÓN, incluyendo:

·        Ver lo que otros no ven

·        Reconocer cuando aprovechar el momento

·        Nunca violar sus valores

·        Mantener el control cediéndolo

·        Retirarse graciosamente

Los hábitos y las prácticas de las personas ambiciosas no son innatas, sino que pueden ser aprendidas. Si está listo para embarcarse en el ascenso de su CURVA DE AMBICIÓN... continue leyendo.


LA CURVA DE LA AMBICIÓN

 

La ambición es la raíz del progreso humano

 

Las personas tienen sentimientos encontrados con respecto a la ambición. La vemos como peligrosa pero esencial. Desaprobamos a aquellos que abusan de ella, pero descartamos a los que no la tienen. Cuando escasea lo vemos como una falla, cuando sobra es un pecado. Pero puesto en forma simple, la ambición es lo que nos hace avanzar.

Casi todo el mundo sueña con hacer algo especial, así sea construir una compañía de Internet, escribir una novela o meterse en la política. Cualquiera que sea el tamaño de nuestra meta, está alimentada por la ambición. Y esa ambición, como se ve en el estudio de las carreras de grandes realizadores, tiene una curva predecible.

La curva de la ambición, como la llaman los autores, no es necesariamente la misma para todo el mundo. Para algunos, el ascenso es lento. Así lo fue para Sam Walton, quien no abrió su primer almacén Wal-Mart hasta la edad de 44 años. Para otros, la curva se eleva rápidamente, a menudo a una edad sorprendentemente temprana. Michael Dell comenzó a construir computadores personales en su habitación de la residencia universitaria.

El primer segmento de la curva es el ascenso de la ambición. El sueño inicial y la perseverancia y coraje que se deben reunir para la persecución de ese sueño. La segunda sección de la curva cubre el ápice de la ambición, cuando la persona intenta construir algo más grande que él mismo. Puede ser un negocio, una universidad o un país. La tercera sección es el descenso de la ambición, que es la etapa en el que cada logro debe estar a la altura de sus retos más duros. Al estudiar a los realizadores y entender lo que los hace lograr tanto, se puede aprender como aplicarlo a nuestra propia ambición, cualquiera que ella sea. 

 

Creadores, capitalizadores y consolidadores

La ambición es el catalizador que enciende a los realizadores arriesgados y los transforma de ordinarios en extraordinarios.

Los individuos ambiciosos tienden a emerger cuando una nueva tecnología o forma de pensamiento invade al mundo. Durante estos tiempos, aparecen estas figuras arquetípicas. Estos hombres y mujeres pueden ser creadores, capitalizadores y consolidadores.

·        Los Creadores son los verdaderos innovadores que se lanzan como pioneros en las nuevas tecnologías hasta el punto de hacer que un campo tradicional se vuelva obsoleto. En las artes, bailarinas como Isadora Duncan y Martha Graham son creadoras. Así también lo era Ernest Hemingway, cuyo estilo estilo conciso rompió con los parámetros victorianos que se mantenían en la escritura de novelas.  En las ciencias, Albert Einstein y Jonas Salk fueron creadores.

·        Los Capitalizadores vienen a continuación. Son los que mercadean las nuevas tecnologías con tanta energía que ocasionan cambios radicales aún en la infraestructura de su sociedad. Por ejemplo, la estructura electrónica de los países ha sido reconstruida tres veces en los últimos 70 años por los capitalizadores que encontraron usos prácticos para las innovaciones, desde el telégrafo al teléfono, desde el cable al satélite y al Internet.

·        Finalmente vienen los Consolidadores, que son los gerentes profesionales en los negocios o los curadores en los museos o los productores de teatro en las artes, que hacen que las innovaciones funcionen consistente y rentablemente. Al final, sin embargo, los consolidadores tienden a mirar hacia adentro, en vez de hacia fuera para tener en cuenta las necesidades de los clientes y terminan perdiendo sus impulsos creativos. El escenario entonces queda libre para una nueva ola de creadores y el ciclo se repite.


Los realizadores hacen la historia
o es al revés?

Algunos filósofos argumentan que los héroes forjan los eventos, mientras que otros dicen que son los eventos los que crean a los héroes. La verdad está probablemente en el punto medio. Después de todo, si Madame Curie no hubiera descubierto el radio, no lo habría hecho alguien más? Por otro lado, si Abraham Lincoln no hubiera sido presidente, existirían todavía los Estados Unidos?

Los realizadores surgen de una rica mezcla de “si y sólo si”. Si la persona tiene el talento y el entrenamiento, si está en el lugar adecuado en el momento adecuado y si posee el motor interno que llamamos ambición podrá tener éxito y aferrarse a ese éxito.

 

Cómo es la curva de la ambición

La ascensión y caída en la curva de la ambición de una persona puede reducirse a una serie de etapas:

·        Ver lo que otros no ven. La curva se inicia cuando alguien ve algo que los demás no ven. Una chispa fresca de genialidad genera una idea. Pero en una persona ambiciosa, esa idea se transforma en algo que es posible. De allí surge la creencia firme de que solamente el trabajo duro la convertirá en realidad.

·        Seguir una ruta inquebrantable. El éxito a menudo se obtiene después de una serie de retrocesos. Para lograrlo hay que aprender a ser obstinado. El camino del éxito requiere perseverancia, optimismo y una incuestionable esperanza en que el momento oportuno llegará.

·        Capturar el momento. Los soñadores se convierten en realizadores cuando el momento que han esperado de repente se presenta ante ellos y lo atrapan firmemente.

·        Afinar la ambición. En algún momento a lo largo de la curva de la ambición, cerca de su ápice, se tiene el riesgo de perder el equilibrio. La llave para mantener el balance es fijarse metas ambiciosas pero realizables.

·        Inspirarse en un propósito mayor. Para continuar ascendiendo en la curva de la ambición, se necesita transformar las ambiciones personales en propósitos más abiertos de manera que se pueda inspirar a otros para que se unan y contribuyan al esfuerzo.

·        Nunca violar sus valores. Cuando en algún punto de la travesía se tiene la tentación de tomar atajos, es necesario detenerse a reflexionar para considerar las consecuencias. De lo contrario, se garantizará una aceleración de la caída de su curva.

·        Mantener el control, cediéndolo. La única forma de mantener el control es entregando parte de él. El miedo congela las mentes y acaba con las compañías.

·        Cambiar o perecer. El cambio es inevitable. No se puede volver complaciente o la competencia empezará a erosionar su éxito.

·        Retirarse graciosamente. Todos tenemos que envejecer o morir. Cuando usted haya creado un legado perdurable, no dude en retirarse elegantemente.

 

Ver lo que los otros no ven

Durante siglos, el hombre soñó con volar. En la mitología griega Daedalus e Ícaro soñaron con volar para escapar de la prisión del Rey Midas. Crearon alas de plumas y cera e iniciaron su vuelo hasta que Ícaro, el hijo desobediente, voló muy cerca del sol y cayó cuando la cera de sus alas se derritió. La leyenda nos lleva a pensar que una mente creativa puede lograr lo imposible si logra ver lo que los otros no ven y se mantiene alerta a los peligros. La historia de Daedalus e Ícaro es una metáfora clara de la ambición.

Las grandes realizaciones están detrás de las convenciones del día a día. Los realizadores ignoran los límites de lo viejo y tienen el coraje de explorar lo nuevo. Ven algo en donde los demás no ven nada. A veces ese algo es un meteorito intelectual, como la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Otras es algo tan simple como tomar un objeto familiar y convertirlo en algo nuevo y original.

Lo que caracteriza a los realizadores es su habilidad para ver con claridad el mundo, sin la neblina del miedo a los obstáculos. En donde los demás ven escollos, los realizadores ven oportunidades para rodearlos. Llevan más allá sus sueños ambiciosos por medio de la acción. Encuentran formas de actuar, ya sea confrontando los obstáculos o tomando medidas para rodearlos.

 

Algo nuevo a partir de algo viejo

Una cafetería que sirve café no tiene nada particularmente nuevo. Pero construir 2000 cafeterías que consistentemente sirven un café supremo en un ambiente atractivo es nuevo. Howard Schultz convirtió esa idea en Starbucks, creando una institución social durante el proceso.

La venta de mercancías con descuento no es nuevo. Pero Sam Walton vio la posibilidad de bajar los precios más y más, mientras mejoraba el servicio más y más. Además vio que las zonas rurales de Estados Unidos podrían ser los mejores mercados para realizar su sueño.

Similarmente, Ted Turner no inventó la idea de las noticias, sino que las re-empacó en un canal que las ofrece las 24 horas del día.

Schultz, Walton y Turner vieron algo que los otros no habían visto y lo convirtieron en un negocio completamente nuevo.

Lograr lo imposible

Los realizadores se enfrentan directamente a la incredulidad. Consideremos el caso de los hermanos Wright. Lograron lo que los demás simplemente soñaban: el vuelo del hombre. Juntos revolucionaron el transporte y la guerra para siempre.

Los hermanos Wright crecieron en Ohio y nunca terminaron sus estudios universitarios. Pero tenían una habilidad admirable para la mecánica. En 1894 leyeron acerca de las primeros intentos exitosos de planeadores humanos y decidieron que ellos iban a intentar algo similar. En los años siguientes experimentaron con diferentes configuraciones hasta que finalmente lograron hacer que un planeador se elevara del suelo.

Pero ellos no se detuvieron allí. En vez de eso, se enfocaron en lograr el vuelo autopropulsado. El 17 de diciembre de 1903, lograron el primer vuelo con motor y en 1908 tenían un contrato con el Departamento de Guerra para producir aviones que lograron volar a 40 millas por hora.

Empezar con lo posible

Si se desea ascender por la curva de la ambición, es necesario tomar su visión imposible y empezar con lo que es posible. Esta resolución fue la que impulsó a Judy George, fundadora de Domain Inc., una cadena de almacenes de muebles de la Costa Este de Estados Unidos. Su sueño, que empezó en su infancia, era crear una casa tranquila y hermosa como la que ella había tenido. Hoy, casi todos los que visitan sus almacenes se regocijan en la atmósfera de confort y serenidad que ella ha creado.

Judy pasó diez años construyendo la compañía de muebles de otro, en lo que se convirtió  en un éxito de $100 millones al año. Pero fue despedida. Su reacción fue crear un plan de negocios, impresionar a un inversionista y lanzar su propia cadena. Su meta: enriquecer la vida familiar, no sólo vender sofás.

 

 

Abraham Lincoln encuentra un General

Cuando algún comandante como George McClellan decepcionaba a Abraham Lincoln, éste buscaba a algún general más ambicioso. Así encontró a Ulises S. Grant, un genio sin pretenciones de pocas palabras pero con un sentido claro del coraje. En donde otros generales temían enfrentar a un enemigo que parecía superior, la objetividad de Grant le dio ventajas. El sabía que ambos lados temían al otro y utilizó ese miedo como el gran ecualizador.

Seguir una ruta inquebrantable

Se requiere de un carácter fuerte y de fuerza de voluntad para mantenerse aferrado a un sueño bajo circunstancias adversas. El éxito simplemente no viene fácil: la perseverancia es esencial. Sin la habilidad para persistir no es posible ascender en la curva de la ambición. Parece una idea vieja, pero sigue siendo realidad.

Los sueños y la determinación se combinan para producir la grandeza. Consideremos la travesía de Nelson Mandela para entender el sendero de la realización. El sueño de Mandela de transformar la sociedad racista de Sudáfrica en una democracia multirracial le llevó más de 50 años. Su determinación para lograr ese sueño lo llevó a seguir luchando a pesar de los intensos tormentos que sufrió su pueblo y el mismo hasta que en mayo de 1994 se convirtió en presidente de Sudáfrica. 

 

El optimismo se puede aprender

Cuando se avanza hacia una meta, así los pasos sean pequeños, el éxito llegará eventualmente. Pero hay que mantenerse optimista. El optimismo mantiene la mente abierta a las oportunidades. Ayuda a ver las dificultades como temporales, a rechazar los estereotipos de lo que se considera exitoso y a no internalizar el fracaso. Esas fueron las características que mantuvieron vivo el sueño de Mandela de una Sudáfrica unida. Cuando fue hecho prisionero por sus actividades políticas, el vio su sentencia como una derrota temporal, aunque finalmente duró 27 años. Se rehusó a aceptar los estereotipos de que todos los blancos eran racistas, permitiéndole obtener respaldo de la comunidad blanca de Sudáfrica. Finalmente, se rehusó a internalizar la derrota a pesar de estar encerrado en una prisión de alta seguridad en una isla a prueba de escape. Continuó viéndose como el líder de su gente a pesar del aislamiento de su prisión.

El optimismo puede ser aprendido. Solo requiere que se esfuerce por cambiar la forma como ve las cosas. Una gran proporción del éxito, casi tanto como el 60 por ciento, es el resultado de la actitud, del pensamiento positivo y de estar convencido de que las cosas llegarán a un final propicio. El resto es perseverancia que engendra la buena suerte.

Los realizadores comparten un apetito por aprender del éxito de los otros y de sus propios errores. Aquellos que nunca paran de aprender son los que se mueven hacia adelante.

 

 

Sam Walton y el ascenso de Wal-Mart

Quizás ningún hombre de negocios ejemplifica el aprendizaje de por vida mejor que Sam Walton. De ser un comerciante de una ciudad pequeña pasó a ser uno de los hombres más ricos de la historia de los negocios. Se levantó de una pobreza rural al éxito de crear la más grande cadena de almacenes de descuento. Hoy existen más de 3000 almacenes Wal-Mart en el mundo.

Después de regresar de su asignación durante la segunda guerra mundial, Walton compró un almacén Ben Franklin de artículos de 5 y 10 centavos. En tres años, el almacén vendía el doble de cuando lo compró y a partir de entonces Walton se dio cuenta del valor de las ventas por volumen. En seis años el almacén Ben Franklin de Walton era el más rentable en seis estados. Poco a poco fue comprando otros almacenes hasta completar seis. En 1962 abrió su propio almacén de descuento, el primer Wal.Mart. Para 1979 ya tenía 230 almacenes.

Walton no se detuvo con Wal-Mart. Tomó nota de un nuevo formato de venta mayorista, cuyo pionero había sido el comerciante californiano Sol Price en sus tiendas Price Club, así que Walton añadió las tiendas Sam’s Club a su imperio. Cuando murió, Walton era el hombre más rico de Estados Unidos.

 

 

Capturar el momento

En algún punto en la curva ascendente de la ambición, llegará el momento en el que la oportunidad le encontrará cara a cara. La acción que se tome en ese momento determinara si llegará al éxito o se quedará sólo cono su sueño. Para capturar el momento, se debe estar preparado. El trabajo duro en su preparación para ese momento es lo que mejorará las probabilidades a su favor.

Considere el caso de Thomas Jefferson. En 1803 él era el presidente de una naciente república sin ningún poder, con poco dinero y escasas perspectivas Sin embargo, él tenía la visión de un gran país. Cuando la oportunidad se presentó en la oferta de Napoleón del territorio de Louisiana, él capturó el momento y compró las tierras. Con esa adquisición, Jefferson sentó las bases para el crecimiento de una gran nación.

No se reconocen las oportunidades a menos que se tengan los conocimientos adecuados. El conocimiento puede además cambiar lo que de otra manera podría ser considerado como un riesgo absurdo en una aceptable oportunidad. Con el conocimiento, lo que parece una locura par algunos puede realmente ser un riesgo medido y calculado para el que está preparado.

El tiempo es crucial cuando se trata de capturar oportunidades. No se puede capturar la oportunidad correcta en el momento incorrecto, ni la oportunidad va a permanecer disponible esperando a que usted se decida. Cuando el desafío es acompañado por un sentido del momento y una visión que los demás no ven, la ambición florece. Los negocios son arriesgados, pero si se está decidido a hacer su visión una realidad, hay que tomar acción cuando la oportunidad se asoma frente a sus ojos.

Los realizadores ambiciosos hacen sus propias oportunidades

A veces la oportunidad no aparece de la nada. Se debe desenterrarla.

Consideremos el caso de Ray Kroc, la fuerza detrás de la cadena de comidas rápidas McDonald’s. Él no creo el primer restaurante, pero sí reconoció su potencial cuando lo vio por primera vez. Cuando él oyó acerca de la nueva clase de restaurante que se había abierto en Pasadena, California, inmediatamente fue a echarle un vistazo. Una visión de múltiples restaurantes distribuidos por todo el país inmediatamente le pasó por la cabeza. En una semana, el era el agente de una franquicia nacional de los propietarios. Como muchos otros realizadores ambiciosos, él pensó en grande cuando otros pensaban en pequeño. Él se dio cuenta de una tendencia.

Reconocer una tendencia es otra habilidad que se puede desarrollar. Es una talento que resulta de enfocarse en los nuevos desarrollos con la intuición para capturar temprano la siguiente ola. En otras palabras, hay que desarrollar una habilidad para estar activo, atento y conocedor de lo que está sucediendo. Los realizadores aprenden a usar los sentidos agudos para detectar las tendencias que vienen cargadas de oportunidades.

Para desarrollar su sentido para detectar lo que será la próxima tendencia, se debe salir al mundo, poner el oído en la tierra, el olfato en el viento y los ojos y la mente abiertos para captar los signos de lo que van a querer y comentar millones de personar mucho antes de que ellos mismos sepan que lo harán. Hay que entrenarse para escuchar y observar para luego actuar sobre lo que se vio y oyó.

 

 

Ted Turner el maestro de las tendencias

Ted Turner es probablemente el más hábil detector de tendencia de nuestra epoca. Después de hacerse cargo del negocio fallido de su padre de avisos exteriores, empezó a comprar estaciones de radio. Luego se trasladó a la televisión. Después de comprar la primera y la segunda estación, empezó a negociar una conexión de satélite con RCA. En ese tiempo la televisión por cable estaba todavía en su infancia. Cuando los Bravos de Atlanta salieron a la venta a un preció irrisorio, el los compró asumiendo que podría usar su estación para transmitir los juegos.

A finales de los años 70, las tres grandes cadenas de televisión controlaban el 90 por ciento del mercado. Ted Turned detectó que la naturaleza de las familias estaba cambiando. Pronto, razonó él, mamá, papá y los niños no estarán reunidos al frente del televisor para las noticias de la noche. Su vida activa les exige que las noticias sean transmitidas cuando ellos puedan verlas, no en el horario de la cadena. El primero de junio de 1980, lanzó el canal CNN. Para 1981, el canal llegaba a 10 millones de hogares. Hoy, CNN domina el mercado de la transmisión de noticias y es visto en 210 países.

Después, Turner lanzó el canal TNT con la intención de pasar películas a cualquier hora. En 1996, Turner vendió TNT a la empresa Time Warner, pasando a formar parte de los 50 empresarios más ricos de los Estados Unidos.

 

 

Afinar la ambición

Existe demasiada ambición? Muchos contestarán que sí, que una ambición desmedida puede llevar a un fracaso de dimensiones históricas. La habilidad de caminar en la cuerda floja arriesgándolo todo sin caerse es una habilidad escasa en los negocios. Se deben reconocer sus propias limitaciones aprendiendo a no asustarse ni verse seducido por cualquier oportunidad. No hay que caer en la trampa de pensar que se es invencible pues se terminará pagando un precio muy alto en desilusiones.

Un negocio nuevo puede ser disparado por la ambición del fundador, su imaginación y la fuerza de su ego. Pero no podrá sobrevivir a menos que se ponga atención a los tuercas y tornillos de la operación diaria. Los negocios tienen sus cimientos en la realidad.

Los ambiciosos líderes de negocios se meten en problemas cuando les dicen a los empleados que tienen que obtener resultados y luego no los monitorean ni saben cómo se obtuvieron.

Tal vez usted sueñe con un espectacular crecimiento para su compañía. Este es el momento en que ascender por la curva de la ambición puede resultar más sutil. Se necesita realismo y disciplina en los momentos de vertiginoso crecimiento. Todos lo deseamos todo: más dinero, más poder, más placer. Pero el crecimiento tiene sus limites reales. En los negocios, el crecimiento también trae burocracia. Al final, un competidor pequeño de un décimo de su tamaño puede atravesarse en su camino.

Las realidades que matan los sueños

Los realizadores se arriesgan a hundirse en su egoísmo. Tienden a ser personas sobresalientes, dinámicas que se han ganado en e alguna medida sus grandes egos. Pero un egos demasiado activo puede matar los sueños. Hay que elaborar una lista de las realidades que matan los sueños si se quiere permanecer cerca o en la cima del arco de la ambición. Su lista de chequeo debe incluir entre otros:

·        Tiempo. Solo hay una cantidad limitada de horas en el día y las decisiones tomadas después de 48 horas sin dormir, muy raras veces son decisiones sólidas. Reconozca que el tiempo lo puede limitar y trabaje con plazos razonables.

·        Talento. Hay que estar atento a identificar a las otras personas talentosas. Si se niega a delegar el trabajo a los demás, muy pronto se encontrará a sí mismo demasiado limitado y las cosas se le saldrán de las manos

·        Momentum. Se debe reconocer que al llegar a la cima se pierde el impulso. Hay que mantener un espíritu entusiasta.

·        Riesgo. No hay que pretender dominar su campo eternamente. Siempre hay el riesgo de que alguien con una mejor idea o mejor realización lo puede alcanzar y superar.

 

 

Un negocio basado en el respeto

No hay probablemente ningún ejemplo público de alguien que se haya enfocado al medio ambiente mejor que el de Tom Chappell. Su línea de productos “Tom´s of Maine”, que incluyen desde jabones hasta cremas dentales, no contienen ingredientes que puedan dañar el medio ambiente. Chappell fundó su compañía basado en la creencia que las personas y la naturaleza merecen respeto. Al enmarcar su mayor propósito e impregnar la compañía con el sentido de su misión, ha fortalecido tanto a la organización como a sus lazos con ella como fundador.

 

 

Inspirarse en un propósito mayor

La gente que alcanza alturas excepcionales usualmente posee un sentido de una meta clara y un propósito fuerte que les sirve de norte verdadero. El más satisfactorio de estos propósitos va más allá de hacer dinero y se enfoca hacia bienes más altos. Tener un propósito “adecuado” puede llevar a una vida más enriquecida, además que logra galvanizar a muchas personas en un trabajo conjunto para una causa vital. Esto les da a todos sus actos un mayor significado.

La necesidad de sentido arrastra a cada ser humano a crear, construir o perseguir el logro. Una causa valiosa es enormemente atractiva. Muchos de los grandes realizadores han visto sus metas como un llamado y las han perseguido con un sentido de misión. Sin embargo, su propósito no tiene que ser extravagante o inmenso para ser significativo. Su regalo al mundo puede ser una venta honesta de vehículos o un confiable almacén de ferretería.

Una ambición con un propósito sobrevivirá aún las más grandes dificultades, mientras que otra sin propósito alguno morirá rápidamente. Existen ocho formas prácticas de elevar su ambición a un nivel de propósito más alto. Ellas son:

·        Buscar la excelencia en cualquier cosa que haga

·        Crear gran valor

·        Dar poder a las personas

·        Mejorar la condición humana

·        Crear placer y diversión

·        Inventar el futuro

·        Usar las utilidades para el bien publico

·        Mejorar el medio ambiente

Al emular a los empresarios exitosos, a los políticos y a otros ambiciosos realizadores que se mantienen fieles al camino que han escogido, usted logrará impregnarse de un sentido de propósito. Este sentido de propósito puede tomar la forma de un apoyo financiero al medio ambiente, a la cultura o a la educación.

Nunca violar sus valores

Transigir es malo para la ambición. Inevitablemente llegará el momento en que hay que enfrentar decisiones entre lo correcto y lo incorrecto. La decisión correcta puede ser costosa mientras que la incorrecta a veces es la más fácil. Pero la integridad es algo demasiado valioso para despilfarrarla en ganancias a corto plazo. Cuando se violan los valores éticos o morales en los que se dice creer, se está dirigiendo a una pendiente resbalosa que lleva de mal a peor.

La fortaleza de los valores morales preservados desde mucho tiempo atrás llevan a inclinarse por las acciones correctas aún en las circunstancias más imprevistas. Consideremos el caso de Floyd Mann y del Congresista John R. Lewis. Durante el levantamiento de los movimientos de derechos civiles en Alabama, Lewis se presentó como un “caminante de la libertad”. Mann, quien era el comisionado estatal de la seguridad pública y un ferviente segregacionista, acompañó a los manifestantes.

Cuando los marchantes se encontraron con una enfurecida multitud de blancos, Lewis y otros fueron atacados y quedaron inconscientes. Mann, el reconocido segregacionista que había prestado el juramento de mantener el orden, hizo precisamente eso. Se enfrentó a la multitud y les ordenó detenerse, salvando la vida de muchos. El hizo eso porque poseía fuertes convicciones de aferrarse a la ley.

Los valores sólidos pueden ayudar a establecer propósitos de negocios asegurando a los clientes que serán tratados justamente. Su recompensa, por supuesto, es ganar su lealtad. La mejor forma de establecer valores empresariales sólidos es crear un código de conducta u otras declaraciones de valores.

No es un ejercicio abstracto

Someterse a los valores éticos no es una ejercicio abstracto. Qué haría, por ejemplo, si un valioso empleado suyo fuera sorprendido recibiendo favores de un proveedor que busca hacer negocios con su empresa? Hacer lo correcto así sea costos es una tarea propia de Salomón, pero hay que enfrentarla. Lo que se preserva es mucho más valioso que el empleado que debe ser despedido por violar las reglas de la compañía. Está en juego la imagen de la compañía y su reputación.

La integridad irreprochable nunca está en riña con el éxito. Más bien, usted encontrará que a medida que su reputación de fortaleza de carácter se hace más conocida, otros se unirán a su causa, muchas veces de los lugares más inesperados. Pero recuerde que aún las personas de más fuertes principios a veces hacen giros equivocados. Si ese es el caso, esté seguro que corregir el rumbo también puede traer resultados positivos. Un ejemplo de un giro erróneo corregido después fue la decisión inicial de Intel de ignorar una pequeña imperfección en uno de sus nuevos chips de computador.

A pesar de que la falla solo afectaba a muy pocos usuarios, cuando se corrió la voz ocurrió un pandemonio. Intel reconoció su error y ofreció reemplazar el chip a todos los que quisieran uno nuevo. Fue costoso, pero al final, fue la decisión correcta.

Mantener el control, cediéndolo

 

Aferrarse al poder es una tentación difícil de resistir. Sin embargo, compartir el poder es la única forma de abrir una empresa a su completo potencial de crecimiento. Reemplazar la autocracia con la asociación desarrolla el potencial humano. Recuerde que el poder se deriva principalmente de ser capaz de inspirar a los demás. No hay que asumir que nadie más es capaz de igualar su propia ambición, su competencia o su visión.

Asegúrese de que sus consejeros sean honestos, independientes y aún más inteligentes que usted. Establezca las condiciones para que puedan indicarle lo que usted necesita saber, no los que usted quiere escuchar. Pero no permita que olviden que usted es la persona finalmente responsable de las decisiones cruciales.