"El Dios del Antiguo Testamento es seguramente el más desagradable personaje de toda la ficción: celoso y orgulloso de serlo, un obsesionado por el control, mezquino, injusto e implacable; un limpiador étnico, vengativo y sediento de sangre; un misógino, homofóbico, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente, megalomaniaco, sadomasoquista, y caprichosamente malévolo matón" - Richard Dawkins

1971-03

Marzo 1971