"A la mayoría de las personas no debemos pedirles que sean sinceras, sino mudas" - Nicolás Gómez Dávila

Crónica de un adulterio anunciado (R)

  • Supongamos que el sacerdote anuncia: "Sé que hay infidelidad en este pueblo".

Empecemos con el caso simple de que haya una sola pareja con problemas de infidelidad en el pueblo. El cónyuge ofendido piensa lo siguiente: "El sacerdote sabe que hay por lo menos una persona infiel, pero yo no sé quién es. Si fuera alguien diferente de mi pareja, yo lo sabría, así que la víctima ¡DEBO SER YO!". Entonces se levanta y denuncia a su cónyuge.

¿Qué ocurre si hay dos parejas en problemas? Durante el primer domingo, cada uno de los cónyuges ofendidos, espera calmadamente a que el otro se ponga de pie y denuncie a su pareja. Sin embargo, al no ocurrir nada, cada uno piensa: "Aquel no debe creer que es una víctima, pero yo sé que lo es. Si no denuncia a su cónyuge, entonces hay dos posibles causas: que piensa que no hay adúlteros en el pueblo, contrario a lo que dice el sacerdote, lo cual sería absurdo, o que sí sabe de un caso y por eso se encuentra tranquilo. Pero yo no conozco más casos que el suyo, el cual él desconoce... Entonces la única posibilidad es que ese caso que él conoce sea... ¡EL MÍO!" En el siguiente domingo, ambos concluirán que son víctimas y denunciarán a sus parejas.

Ahora pensemos el caso de 3 parejas. Durante el primer domingo, cada víctima piensa que las otras dos no se ponen de pie porque no saben acerca del caso del otro. En otras palabras, creen que cada uno de los otras dos víctimas piensa que solamente hay un adúltero en el pueblo. Sin embargo, por las razones explicadas en el párrafo anterior, ellos deben caer en cuenta y en domingo siguiente deben ponerse de pie. Sin embargo, al domingo siguiente, al ver que ninguno se levanta, cada víctima se da cuenta que los otros no lo hicieron porque sabían de dos casos más y realmente hay tres víctimas... Y la tercera ¡SOY YO! Así que en el siguiente domingo, los tres se levantarán simultáneamente.

Este razonamiento se puede repetir en forma inductiva para demostrar que si hay N víctimas, nadie hará nada (excepto pensar N-1 excusas acerca de las razones por las que nadie se levanta), hasta que en el N-simo domingo todas las víctimas se ponen de pie simultáneamente.

  • Ahora supongamos que el sacerdote dice: "Hay N adúlteros en este pueblo".

En este caso, todas las víctimas sabrían inmediatamente que sus parejas son infieles, pues ellos conocen N-1 casos de infidelidad. Aquel que conozca N casos, sabrá que puede permanecer tranquilo.

Pero sí el Padre Nicanor se equivoca y hay por ejemplo un solo caso que él desconoce, al anunciar que "hay N-1 adúlteros en el pueblo", todas las víctimas se sentirán tranquilas pues ellos conocen N-1 casos. Sin embargo, los que no son víctimas y sí conocen N casos se empezarán a preguntar por qué nadie se levanta. Empezarán a creer que los demás saben algo que ellos no saben y sus perfectamente inocentes y fieles cónyuges serán acusados injustamente.

Así que el Padre Nicanor puede estar a punto de desencadenar un juego peligroso de sospechas y rumores. Suena para un guión cinematográfico, ¿verdad?

Volver al ejercicio