"A la mayoría de las personas no debemos pedirles que sean sinceras, sino mudas" - Nicolás Gómez Dávila

Mi hermano Hans

Nuestro padre nos dijo un día a mí y a mis dos hermanos:
"Voy a darle un premio al que resuelva este acertijo. Cierren los ojos".

Cuando cerré los ojos sentí que mi padre pegaba un papel adhesivo en mi frente.

"Ahora, abran los ojos. Cada uno tiene en la frente un círculo que puede ser rojo o azul. Si alguno ve un círculo rojo en la frente de los otros, levante la mano".

Los tres levantamos la mano.
"¡Muy bien! El premio será para el que logre deducir el color del círculo que tiene en su propia frente".

Yo me puse a pensar, pero al cabo de unos minutos, mi hermano Hans exclamó:
"¡Ya lo sé! ¡Mi color es rojo!"

Todavía hoy no sé cómo pudo deducirlo tan rápido...

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