"Algo debo haber hecho mal o no sería tan famoso" - Robert L. Stevenson

Crónica de un adulterio anunciado

En un pueblo pequeño hay parejas de casados en las que alguno de los cónyuges no ha sido fiel al matrimonio. Cada cónyuge infiel ha logrado mantener su desliz en secreto de su pareja, pero no del resto de la comunidad.

En otras palabras, cada esposa o esposo engañado sabe que los demás son infieles pero no sabe de la infidelidad de su pareja. Existe una tradición en el pueblo que si alguien descubre que su pareja le es infiel, debe denunciar el hecho en la iglesia ante todos los demás. Sin embargo, hasta ahora, nadie ha sido denunciado.

El sacerdote del pueblo, el Padre Nicanor, sin embargo, habiendo escuchado en la confesión el grado de conmoción moral del pueblo, decide tomar acción en el asunto. Puesto que no puede romper el secreto de la confesión, prefiere consultar con su colega del pueblo vecino, el Padre Teodoro, a quién además le gusta la lógica matemática.

"Todo depende de la forma como hagas el anuncio", le advierte el Padre Teodoro. "Si dices que has detectado que hay infidelidad en el pueblo, pasarán varias semanas sin que nadie denuncie su caso hasta que un domingo cualquiera todos serán denunciados simultáneamente"

El Padre Nicanor, queda perplejo. Pero más aún cuando el Padre Teodoro continúa: "En cambio, si dices el número exacto de infieles, al siguiente domingo, todos serán denunciados. Pero ten cuidado, porque si te equivocas en el número de víctimas, puedes desencadenar un peligroso juego de rumores y malentendidos".

¿Tiene razón el Padre Teodoro? ¿Qué deberá hacer el Padre Nicanor?

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