La burbuja emprendedora

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Y el negocio, ¿dónde está el negocio?

JAVIER GARCÍA y ENRIQUE GONZÁLEZ


Reseña

Hay que prepararse al cien por ciento si se quiere emprender un negocio. Comprender el fenómeno de la burbuja emprendedora permite analizar mejor las circunstancias y tomar mejores decisiones. En La burbuja emprendedora Javier García y Enrique González, empresarios y estudiosos de las finanzas, presentan reflexiones y consejos sobre el proceso que conduce al éxito de una empresa, desde la preparación y la idea, hasta los obstáculos iniciales, el lugar del fracaso y la incertidumbre, y la consolidación. Aunque a veces los autores dan demasiados rodeos antes de plantear la idea central de cada capítulo, es un libro que ofrece consejos útiles y que se lee con agilidad. getAbstract considera que las claves que ofrecen García y Gonzáles resultarán de interés a quienes están por entrar o han empezado ya en el universo de las startups o empresas de emprendimiento.

Ideas fundamentales

  • Es importante saber qué desea el cliente, tener claro que ningún negocio se desarrolla como se había previsto en su origen, que siempre surgirán problemas y que sin producto no hay nada.
  • Una burbuja emprendedora surge cuando coinciden emprendedores e inversionistas.
  • Una idea por sí sola no vale; su potencial debe ser desarrollado, materializado.
  • Se le llama “El Valle de la Muerte” a una etapa de incomprensión e incertidumbre que impide que un nuevo negocio establezca cimientos sólidos.
  • El “Mínimo Producto Variable (MPV)” permite valorar el potencial de un producto, la viabilidad del proyecto y las fallas que este presenta.
  • Se dice que existen “costes hundidos” cuando se ha perdido dinero, tiempo o energía.
  • “La teoría de opciones” permite valorar diferentes posibilidades antes de correr riesgos, con la finalidad de evitar al máximo las pérdidas.
  • Hay que considerar la posibilidad de fracasar y sus implicaciones.
  • Es difícil valorar a las startup, o empresas de emprendimiento, por tres razones: carecen de historia, por su novedad y por la baja definición de su esquema de negocio.
  • Algunas de las claves para emprender con éxito son: el dinero importa pero no garantiza el éxito, hay que aprender a negociar, hay que valorar los riesgos técnicos, y manejar bien la caja.

Resumen

Listos para el éxito

Las empresas son necesarias para que un país pueda sostenerse, son ellas las que generan valor social. Por eso es necesario aprender a crear empresas, aprender a emprender. De esta manera será posible crear firmas grandes y globales. Existen cuatro principios básicos para la formación de una empresa:

  1. Saber qué quiere el cliente – Antes de realizar cualquier inversión es indispensable conocer lo que desea el cliente. Sin esta anticipación se corre el riesgo de incurrir en gastos erróneamente.
  2. Ningún negocio cumple con lo previsto – Es imposible saber lo que va a suceder, no importa la información previa que se tenga. Existe el riesgo. Nunca se sabe cómo acabará todo.
  3. Siempre habrá problemas – Por ello es importante tener flexibilidad para encontrar soluciones. Si es preciso cambiar las ideas iniciales sobre la marcha, hay que hacerlo. Tres elementos importantes para afrontar los problemas son humildad, voluntad para aprender en el proceso y rapidez para actuar.
  4. Sin producto no hay nada – Si el cliente no se siente satisfecho con el producto, el negocio no funcionará. Los negocios prosperan cuando el cliente desea pagar incluso más de lo que cuesta ofrecerle el producto.

“Un país no puede progresar, ni pagar sus pensiones, ni su educación o sanidad sin empresas, sin empleados, sin personas, en definitiva, que generen valor a la sociedad”.

Crear empresas es necesario e importante, pero no deben crearse con base en falsas expectativas. El reto de todo emprendimiento es crear empresas que operen y se desarrollen sobre bases reales y firmes.

Manos a la obra

Cuando se tiene un producto o servicio, algo que la gente aprecia y desea, es posible que ofrezca dinero a cambio de hacerlo realidad. Si son suficientes las personas dispuestas a pagar, existe un mercado. Si acaso ese producto o servicio está de moda es evidente que algo importante puede pasar. Ese puede ser el punto de partida hacia el éxito.

“Se trata de una burbuja que está relacionada más bien con una de las orillas del río: la de los emprendedores. Exploradores que van a buscar con su idea del millón de dólares su éxito, su trozo del pastel, su fama”.

Las burbujas son características del mundo financiero. Se le llama así a un fenómeno formado por la existencia de un mercado, precios y cierto valor “fundamental”, que es el valor real y auténtico de un producto. La burbuja surge cuando el precio de un artículo está muy por encima o muy por debajo de su valor real. Las burbujas existen también porque el ser humano es influenciable y puede caer en exceso de confianza o actuar por pánico.

“Hacer negocios en el siglo XXI es complejo, muy complejo. Y lo será cada vez más”.

“La burbuja emprendedora” está relacionada con individuos que van en busca del éxito con una gran idea, así como de fama y fortuna. Hay también inversionistas, aunque no siempre inviertan porque toman precauciones ante la existencia de varios proyectos poco viables. Para ellos la clave está en reconocer dónde está el negocio.

“En un mundo tan digitalizado y en constante transformación, las ideas sin ejecución son pura ensoñación. No se valoran, lo cual no quiere decir que no sean importantes”.

Dentro del mundo de los emprendedores, los “unicornios” son empresas de reciente creación, sencillas, pero que se propagan por todo el planeta y que generan cambios a su alrededor, en las formas de trabajo y de comunicación. Ellos son la prueba fehaciente de que es posible transformar al mundo a través del talento y la tecnología.

La idea es todo y nada

Una idea, por buena que sea, debe aplicarse para tener valor. El potencial teórico de una idea debe ser desarrollado, debe mostrarse. El mundo actual en constante cambio y altamente digitalizado no valora las ideas que no se han ejecutado, que se mantienen abstractas. Esto no implica que no sean importantes –lo son–, pero deben ser ejecutadas por quien las pensó, es esa persona la que debe asumir todo el riesgo inicial. Aunque también es cierto que la generación de ideas de alto impacto es, cada día más, algo que realizan personas de altos conocimientos, especializadas y con buenos contactos.

No morir en el intento

Toda empresa que inicia se enfrenta a un primer gran obstáculo, que suele llamarse “el Valle de la Muerte”. Es una etapa de incertidumbre e incomprensión formada por lo que se hace y lo que se deja de hacer, lo que se logra y lo que no. Esta barrera puede impedir los cimientos del negocio. Sin embargo, si se libra este obstáculo la empresa puede resultar viable, tener clientes que ayuden a consolidarla y el negocio podrá desarrollarse.

“Lo suelen llamar el Valle de la Muerte, pero no deja de ser más que todo lo que haces y no haces, ocurre o no ocurre, logras o no logras, antes de tener entre manos una empresa viable, con clientes, de esos que pagan dinero por lo que les ofreces (no cuentan los gratis total)”.

Hay quienes pueden explicar el éxito de las grandes empresas, pero la verdad es que nadie puede saber, cuando inicia una empresa, si esta llegará al estrellato o se perderá entre tantas otras. Compañías extraordinarias, con buen equipo, recursos e ideas han muerto. Otras, como Apple, que estaba a punto de fallecer, terminaron cambiando la historia. El mundo empresarial requiere de una alta dosis de lógica, pero es inevitable contar también con algo de suerte y de magia.

“Un mentor es un asesor que tiene capacidad de alejarse de tu realidad, ver más allá, librarte de tus sesgos. Alguien que se cuestiona lo que haces, te ayuda a crecer, te abre vías para mejorar tu negocio”.

Para no morir, una empresa requiere dinero. Los negocios que pueden prescindir de eso requieren de contactos para empezar a trabajar, por ejemplo, en programación para algún negocio por internet. Pero después, para dar a conocer ese proyecto en la red, se requiere de dinero; de lo contrario quedará en la nube sin ser apenas reconocida por nadie. El “Mínimo Producto Variable (MPV)” no es el producto, sino una forma de anticipar el potencial de creación de clientes que tiene una idea. El MPV permite vislumbrar la viabilidad del proyecto y ayuda a identificar qué fallas tiene.

La caja y la startup

Antes de emprender un negocio es importante considerar aspectos básicos, como el dinero que se requiere, que puede variar mucho, según el negocio de que se trate. A veces se requiere ayuda de alguien más, lo cual tiene un costo y este también debe ser tomado en cuenta. Un aspecto más es el de los costos generales, que nunca son menores a lo planeado y, con frecuencia, son mayores. Paralelamente hay que contemplar que los ingresos siempre llegan con retraso. También hay que tener claro que no es tan fácil plasmar en un producto lo que se planea, porque idea y realidad no son lo mismo. Asimismo, es indispensable tener presente que la caja es el oxígeno de la empresa, y a ese nivel se le debe cuidar. En este sentido dos conceptos clave para tomar decisiones en el mundo de los negocios son:

  1. Los “costes hundidos” – Así se le llama a lo invertido, sea energía, tiempo o dinero, que no se puede recuperar o reutilizar.
  2. La “teoría de opciones” – Para evitar caer en la situación anterior es importante analizar las opciones que se tienen, no elegir sin valorar los riesgos. Crear opciones permite tener al alcance de la mano la posibilidad de dar marcha atrás sin perder todo.

Tres áreas de prevención

Sin caer en generalizaciones, hay tres áreas en las que es preciso poner atención para evitar algunos de los errores comunes que pueden contribuir al fracaso al emprender:

  1. “La ética” – En el ámbito de los negocios, desafortunadamente, aun hay personas que carecen de ética. Aunque se estima que, a futuro, tenderán a disminuir; esté alerta para detectarlos. Son ventajosos, carentes de escrúpulos y buscan el propio beneficio sin importar el bien colectivo.
  2. “La estética” – No hay que olvidar la estrategia por perderse completamente en la estética. Hay que mantener un equilibrio en todos los elementos que contribuyan a un emprendimiento, pero si una empresa no se refleja en la caja, hay problemas.
  3. “La estrategia” – El éxito depende de plasmar y desarrollar una estrategia idónea para la empresa. Esto debe sumarse al modelo de negocio, a la creación de valor y al aporte que el producto o servicio brinda al cliente, quien, con su dinero, fortalece el negocio.

“Primera lección: conseguir dinero de los inversores no es garantía alguna para predecir el éxito ni la supervivencia de una empresa”.

Sin caer en pesimismos, es necesario considerar que muchas cosas pueden salir mal. Los casos de éxito existen pero hay que considerar la posibilidad de un fracaso y sus secuelas. Es una posibilidad tan humana como el triunfo y por ello conviene estar preparado. La debacle viene de la mano de defectos como tener socios que no son los adecuados, apoyarse en ideas que parecen buenas sin ponerlas a prueba de manera rigurosa y desarrollar estrategias poco sólidas o no aptas para el negocio.

El valor de una startup

Existen distintos métodos para valorar a una empresa. A lo largo de su desarrollo una organización requiere de alguna metodología para identificar su valor. Pero en el caso de una startup la situación es particular.

“El papel de las finanzas en la empresa del siglo XXI es radicalmente distinto a lo que estamos acostumbrados”.

Específicamente, valorar a una empresa con perfil emprendedor, representa dificultades claras por estas razones:

  • Por carecer de historia – No existen datos de una empresa nueva, no hay pasado. Hay poco de todo, desde clientes hasta datos contables. A veces tampoco hay producto.
  • Por su novedad – Esto ocasiona que quizás no existan datos del mercado ni de empresas similares. En otros casos el nuevo producto o servicio puede implicar un nuevo paradigma en la distribución, como es el caso de Spotify o de Uber.
  • Por escasa definición de su modelo de negocio – Se aprenden muchas cosas sobre la marcha, lo cual está bien, pero hay incertidumbre y riesgos.

“La estrategia financiera es clave para seguir desarrollando modelos de negocio con cierto éxito, sabiendo que este es muy efímero y, a veces, aleatorio”.

Un negocio que se presta para invertir no necesariamente es rentable. La valoración de una empresa con frecuencia está alterada o contaminada por diversas circunstancias. Un ejemplo de esto es la compra a través de acciones de otra empresa, cuyo valor es incierto o francamente sospechoso. Para evitar estos riesgos, analizar con detalle cada aspecto en juego al proyectar una startup es una práctica necesaria que permitirá valorar con precisión sus posibilidades de éxito.

Doce claves para lanzar un negocio

Hoy día, con los emprendimientos, la economía se fortalece y las personas pueden generar mejores opciones de vida. El progreso viene de la mano de ideas que generan nuevas opciones y esta es la tarea de los emprendedores. Así, para emprender con eficacia, es conveniente considerar doce ideas clave:

  1. “Conseguir dinero de los inversores no es garantía alguna para predecir el éxito ni la supervivencia de una empresa” – Esta es la realidad. Si se quiere triunfar hay que partir de asumirla conscientemente y con todas sus implicaciones.
  2. “La fama cuesta” – La proactividad y el sacrificio se requieren para enfrentar todo lo que representa ser un emprendedor.
  3. “Entrena y comunica” – El proyecto mejora, igual que el producto, con entrenamiento y comunicación. Hay que desarrollar las habilidades necesarias para relegar el ego y aprender a interactuar.
  4. “Aprende a negociar” – En el cambio de un experimento a una startup se corre el riesgo de ser atacados por competidores; hay que estar preparados para ello.
  5. “El riesgo es muy silencioso” – Es común asumir que se sabe lo que pasará a futuro, por ejemplo, en el plan de negocio. Se anticipa el comportamiento de competencia, cliente, precios y hasta la rentabilidad. Todo eso es muy peligroso.
  6. “Las finanzas están patas arriba” – Deben cambiar las finanzas de las organizaciones. Su papel actualmente es muy distinto al tradicional y urge una transformación.
  7. “No creas que existe solo una opción” – La estrategia financiera de una empresa no tiene por qué ser lineal ni predecible, hay que considerar escenarios diversos.
  8. “Nunca minusvalores los riesgos técnicos” – Si se extiende el lanzamiento de un producto, se alteran el costo, los tiempos, las ventas, y eso puede echar todo a perder.
  9. “La caja (¡mi tesoro!), y su gestión” – Es necesario considerar mínimos de caja, al menos para tres o más meses. Es reservar oxígeno para casos imprevistos o emergencias.
  10. “Capital social no es igual a deuda” – Una inversión y un préstamo no son lo mismo y no deben considerarse, jamás, de la misma manera.
  11. “No hay modelo ni estrategia buena si no incorpora la incertidumbre” – La volatilidad y la incertidumbre se tienen que considerar. Estar preparados para ellas es mejor que solo ser presa de ellas.
  12. “Tus posibilidades de financiación van a depender del momento en el que estés” – Hay solo tres etapas: no tener empresa, tener un experimento; la empresa empieza a andar; y finalmente tener una empresa de nivel global.

Sobre los autores

Javier García es economista y fundador de dos compañías de finanzas y seguridad: el Instituto CIES y sintetia.com. Enrique González tiene un posgrado en Finanzas Corporativas y dirige la metodología financiera para empresas TreepleA del Instituto CIES.

Fuente: https://www.getabstract.com